Pensamiento general y pensamiento científico

(Madrid, Editorial Ayuso, 1976, 135 pp.).
(Barcelona, Anthropos, 1982, 135 pp.).

Los trabajos reunidos en este libro, con una temática a primera vista muy diversa, tienen, en realidad, una unidad de fondo, resultado del orden de ideas de la época en que se redactaron (1967 y1968) y del enfoque biológico de F. Cordón: los dos primeros son de divulgación biológica; y en el resto se aplican los conceptos biológicos del autor a algunos temas fundamentales actuales que conciernen a la ciencia como actividad social.

El primer artículo, «Los seres vivos definidos por la acción y experiencia», es un resumen de un curso en la Universidad de Puerto Rico durante el segundo semestre de 1968 (publicado en La Torre, en 1969), con las conclusiones teóricas del trabajo científico previo de F. Cordón, y base del posterior: 1) definición empírica del organismo, la experiencia y la acción; 2) apunte de la dialéctica general del organismo y el soma del ser vivo, y de la relación cósmica entre ser y proceso; 3) fundamentación de la resistencia de todo organismo a desaparecer como un todo coherente, de su aptitud para conseguirlo manteniendo el coorden de las actividades definidoras de los organismos, de nivel inferior al suyo, de los que él ha surgido, y de dicho coorden como la esencia del campo físico que es tal organismo; 4) interpretación del proceso de origen de un nuevo tipo de organismo (en la parte más extensa y elaborada del texto); y 5) identificación de la capacidad de acción y experiencia, como resumen de las características diferenciadoras de los seres vivos expresadas en términos del conjunto de los procesos reales.

En «El pensamiento como carácter definidor de la naturaleza humana» se define la naturaleza del hombre por su pensamiento actualizado en lenguaje, como resultado culminante de la actividad cooperante del homínido ancestral en busca de alimento (el lenguaje surgió del trabajo); el medio del hombre, por la realidad estructurada en conocimiento comunicable e integrable por la palabra: y su conciencia subjetiva, por ese pensar en términos de los demás, con los límites históricos del pensamiento de la época.

El ensayo sobre «Madame Curie (1867-1934)» responde a dos objetivos básicos: 1) precisar la significación epistemológica del descubrimiento de la radioactividad, para la física y la química y para el pensamiento general (el derrumbamiento del supuesto carácter absoluto del objeto de la física y la química del siglo XIX, y la demostración de que no hay más modo de conocer que referir procesos a seres y seres a procesos): y 2) explicar el carácter abnegado, generoso y altruista de madame Curie, en función de su contexto histórico-cultural (un caso típico más del científico decimonónico ejemplar, en busca del saber por el saber con independencia de sus aplicaciones prácticas y de su valor económico, al aprovechar eficazmente el desdoblamiento, con el consenso social, de la actividad humana en dos modalidades independientes: la “productiva” y la “científica”).

Esa situación histórica contrasta con la crisis de crecimiento de la actividad humana en nuestro tiempo, como resultado de la subordinación de la actividad científica a la actividad productiva, que es el tema de fondo de «La estrategia para la ordenación de la biosfera al servicio del hombre». La grandeza del hombre se basa en su emancipación de la evolución animal; y su servidumbre le lleva ineludiblemente a remodelar hasta su radical intimidad su hábitat natural. Pero ese trastorno profundo de la vida natural por la actividad humana, que se extiende ya a toda la biosfera, puede hacerse irreversible en un futuro próximo, y agravarse con su repercusión sobre el desarrollo del pensamiento. Salvo que se imponga la estrategia necesaria para conservar los bienes naturales: 1) conducción de la actividad productiva por la actividad científica, a su nivel teórico más alto; 2) impulso dialéctico de la investigación y la docencia, a este máximo nivel teórico, por parte de la Universidad; y 3) presión de una sociedad que sienta vivamente esa doble necesidad.

Los demás textos pueden leerse como un desarrollo de esa temática general. «El científico y sus derechos humanos», porque en él se nos recuerda que el derecho fundamental del hombre de ciencia es su acogida crítica por parte de la sociedad, y su deber básico, someter su trabajo al contraste de la crítica. «La conquista de la Universidad por el pensamiento verdadero», porque en él se resalta la incompatibilidad de la Universidad con la lógica privada capitalista de la rentabilidad a corto plazo, su función rectora de las demás instituciones docentes, y el carácter aberrante de la tendencia actual a rebajar la Universidad al nivel práctico o especializado de las escuelas profesionales (la función de la Universidad es formar hombres y no meros profesionales, posibilitando la fusión del profesional con el hombre completo y el contraste crítico del conocimiento aprendido con la realidad). Y «La crisis mundial de la Universidad y la investigación científica», porque en él se precisa que la función de la Universidad actual debe ser la elevación de todo el pueblo al frente del pensamiento superior con dos objetivos básicos complementarios: una organización social que permita que el pensamiento científico se eleve libremente al máximo nivel de integración de experiencia objetivamente posible; y un pensamiento científico general capaz ya de integrar armónicamente el trabajo de toda la humanidad y de ir adaptando racionalmente las estructuras sociales a las exigencia de una cooperación social cada vez más amplia e intensa.

Faustino Cordón: claves de su pensamiento.

Rafael Jerez Mir.