Introducción al origen y evolución de la vida

(Madrid, Taurus, 1958, 112 pp.).

La perspectiva abierta por la investigación de temas inmunológicos (Inmunidad y automultiplicación proteica) le planteó a Faustino Cordón otros problemas biológicos que estimularon el desarrollo de la teoría. Por entonces los bioquímicos ya sabían de la existencia de unas entidades intermedias que son los enzimas o proteínas globulares, que tienen la capacidad de manejar moléculas de una a una. Cada enzima dirige específicamente determinadas moléculas disueltas hasta reunirlas en una precisa posición recíproca y ponerlas en el estado interno de reaccionar entre sí. Ahora bien, al estudiar sistemáticamente las proteínas globulares (que realizan asimismo otras acciones no menos notables sobre el nivel molecular), F. Cordón concluirá que no podrían realizar lo que hacen sin aplicar una modalidad de acción y experiencia al gobierno de su ambiente característico, moléculas disueltas en agua; que cada proteína globular funcionalmente activa es una suerte de asociación de moléculas, pero que se ha elevado a adquirir la capacidad de manejar moléculas en su provecho; y que son las unidades de integración del primer nivel biológico, el directamente supramolecular. Sobre las proteínas globulares se constituye directamente la célula, y ésta resulta aplicando su acción y experiencia a gobernar la actividad asociativa entre las proteínas globulares que la establecen. La inmunidad pareció brindarle, por lo tanto, una primera clave de una vida subcelular.

Ahora bien, el intento de comprender los seres vivos del primer nivel biológico exige, por definición, enfrentarse con el surgimiento de la vida desde lo inorgánico. Aunque F. Cordón se vio llevado, inesperadamente, a este problema a raíz de su primer enfrentamiento con el fenómeno de la fotosíntesis, tan alejado a escala evolutiva del primer origen de la vida, el salirse de su rutina inmunológica de la mano de la fotosíntesis le hizo ampliar el campo de sus problemas hasta lograr una primera enunciación teórica de los seres vivos de los niveles biológicos de integración con el apoyo del orden de ideas antes iniciado. De hecho, en las conferencias reunidas en el libro Introducción al origen y evolución de la vida se resume el conocimiento ganado a partir de la teoría de la inmunidad y se precisa, en cierta medida.

En ese opúsculo se ensaya ya una primera exposición de los principios de una teoría de las unidades de los sucesivos niveles de complejidad estructural de la realidad, como fundamento de una biología evolucionista, con el monismo evolucionista como supuesto epistemológico último. Se trata de una teoría radicalmente antirreduccionista: 1) la realidad está organizada en unidades de niveles de complejidad estructural; y 2) como el concepto de unidad de nivel de complejidad estructural no puede disociarse del de evolución, la jerarquía de la composición sugiere implícitamente que las unidades de los distintos niveles no pueden ser contemporáneas. Hay, por tanto, fases en la evolución: atómica, molecular, proteínica, celular, animal.

Por lo demás, en Introducción al origen y evolución de la vida, hay otros contenidos conceptuales, problemáticos y teóricos importantes, que constituyen un primer esbozo, todavía confuso, de la evolución biológica entendida como un proceso conjunto: los conceptos evolucionistas de unidad de integración de un nivel y de la evolución en homeostasis de las unidades de nivel inferior bajo el superior (del proteínico bajo el celular, del celular bajo el animal); el problema de la evolución de las unidades de un nivel inferior, que lleva a su vez a otra cuestión evolucionista capital: la naturaleza de la unidad como resultado de la actividad asociativa (distinta de ella) de las unidades subyacentes; y una nueva aproximación al origen de la vida, como corolario de todo lo anterior.

Mientras, desde Oparin hasta hoy, "origen de la vida" es, para los biólogos, sinónimo de origen de la primera célula, F. Cordón, con el convencimiento de la existencia de un nivel proteínico no piensa lo mismo. Divide el proceso de origen de la primera célula, a partir de la evolución molecular, en dos etapas básicas: 1) evolución molecular, de la cual surge la primera proteína globular; y 2) evolución de la proteína globular, que culmina con el origen de la primera célula. Y, dentro de cada una de esas dos etapas, distingue a su vez dos períodos igualmente fundamentales: 1) la evolución de las unidades de cada nivel a partir de su origen; y 2) el origen de las unidades de nivel superior a partir de una asociación de unidades de nivel inferior.

Faustino Cordón: claves de su pensamiento.

Rafael Jerez Mir.