Glosario

En este glosario se incluyen las definiciones de los términos que cumplen la condición de ser empleados por F. Cordón con un significado concreto que difiere del habitual. El lector que lo consulte advertirá que, con frecuencia, la definición de un término conduce a la de otro. El objetivo del glosario es apoyar una interpretación exacta de los textos del autor.

Seleccione una letra: A B C D E F G H I J K L M N Ñ O P Q R S T U V W X Y Z

E

Elemental, transformación metabólica. Se refiere al hecho de que, en el metabolismo celular, todo basibión metabolizante aplica su actividad asociativa específica (su función enzimática) a gobernar la producción de una reacción química precisa, determinando encuentros no fortuitos sino dirigidos de sendas unidades de cada especie molecular implicada en la transformación, de modo que estas unidades son llevadas a coincidir en una posición recíproca y en un estado tal que realicen la determinada reacción química en el total de los encuentros. (Las reacciones químicas resultan siempre de encuentros elementales pero que a nivel molecular se producen de modo fortuito y con resultado variable; conforme a la Parte Primera de este Tratado, este mismo carácter de gobernar reacciones elementales es propio del metabolismo basibiónico precelular y, en particular, del encadenamiento de transformaciones que a partir de una molécula de una especie química dada constituye el medio basibiónico de los basibiones). Lo distintivo del metabolismo celular es la coordinación de la actividad asociativa de los basibiones metabolizantes de modo tal que bajo el gobierno de la célula series elementales de basibiones (uno de cada especificidad enzimática) en cada una de las cuales se coordinen espacial y funcionalmente los basibiones de modo que cada uno reciba del anterior en la serie, de una en una, las moléculas de las sendas especies químicas cuya reacción él gobierna, y a continuación transmita, también de una en una, las sendas moléculas de la reacción producida, al basibión que le sigue en la serie. (El establecimiento y, a mayor abundamiento, el origen filogenético de una serie elemental de basibiones es inimaginable sin la célula capaz de establecer y de mantener un orden supra basibiónico, manifiesto en hechos tan notables como el mantenimiento, en grandes sectores del metabolismo celular, de las mismas partes proximales y, por ende, distales de los metabolitos). La serie de transformaciones metabólicas, producida por una serie elemental de basibiones y hecha abstracción de éstos, se denomina ruta metabólica, por definición, pues, elemental. Por lo demás, en el metabolismo celular coopera un gran número de series elementales de basibiones que han de estar coordinados entre sí de modo que constituyan el soma celular, en el que el conjunto de la actividad asociativa de todos los basibiones pueda componerse de modo que, en cada pulsación celular, sobre el primordio de la acción celular, resulte la acción celular unitaria con su efecto hidrodinámico y la experiencia celular (en que radica la unidad celular) coordinadas entre sí por el estímulo celular aferente y por el eferente.

Enzima y actividad enzimática. La actividad enzimática se confunde con la actividad somática del protoplasma (véase Acción protoplásmica); es, pues, el modo de acción y experiencia característico, privativo, de los individuos protoplásmicos (el modo de acción y experiencia definidor de todo un nivel de integración de la realidad) que consiste en el gobierno del nivel molecular mediante el transporte coordinado de moléculas del entorno metabolitos cada una hacia el lugar donde puede experimentar la conveniente reacción, de modo que se mantenga en su incesante dinamismo el medio protoplásmico (el conjunto ajustado de rutas metabólicas) del que en definitiva resulta el alimento protoplásmico.

Se considera que la actividad enzimática conjunta (la actividad somática del protoplasma) está realizada por una zona (organélulo) del soma protoplásmico (la zona de actividad enzimática) que se contrapone a la zona (organélulo) de reserva energética de cuya actividad coordinada continuamente resurge el organismo protoplásmico. Cada punto de la zona de actividad enzimática se distingue, pues, por una acción enzimática concreta específica: le corresponde una determinada influencia punctual sobre el medio protoplásmico, esto es, la conducción de un determinado metabólito desde su determinado lugar de producción (por efecto de otra acción enzimática coordinada) hasta otro determinado lugar, asimismo inmediato donde, a su vez (por efecto de otra acción coordinada) se transforma en otro metabólito.

A cada uno de estos puntos del soma protoplásmico, que ejerce una acción, por así decirlo, elemental, se puede considerar como un enzima; pero bien entendido que estas acciones punctuales, elementales, resultan incomprensibles, en su origen y función, fuera del marco conjunto en el que todas continuamente actúan, a) brindándose unas a otras los respectivos sustratos y b) manteniendo así entre todas en marcha incesante el metabolismo por el hecho de que (en la actividad protoplásmica) cada reacción promovida por un enzima está continuamente desplazada de su estado de equilibrio por otro enzima coordinado que desplaza uno de los productos producidos por el primero cuya transformación de inmediato determina. Pues bien, esta coordinación de enzimas (y la correspondiente de rutas metabólicas) ha ido estableciéndose en el curso de la ontogénesis de cada individuo protoplásmico (por efecto de la acción y la experiencia progresivas de éste) hasta el grado de perfección logrado por la evolución filogénica (conducida por selección natural).

Lo anterior se refiere a la naturaleza esencial del enzima (al enzima en origen y función genuinos, iniciales): como componente de la actividad de los individuos protoplásmicos. Los enzimas así entendidos pertenecen al modo de acción y experiencia propio de un nivel de integración de la realidad (el protoplásmico) y que no puede darse fuera de él: el gobierno directo de moléculas; los enzimas, difieren, pues, cualitativamente de los catalizadores que usa la química que obviamente pertenecen al nivel químico mismo. Ahora bien, los enzimas protoplásmicos pueden ser aprovechados y adaptados por la célula y (aislados del coorden protoplásmico) ser puestos a su servicio; y, a su vez, los anteriores, serlo por el animal al suyo; estas adaptaciones secundarias de enzimas a las que corresponden muchos de los enzimas mejor conocidos, se estudian en los volúmenes II y III de esta obra.

Estímulo. Entendemos por estímulo de un ser vivo a la alteración ambiental conjunta, provocada en un determinado nivel ambiental por las oscilaciones de los organismos de un conjunto de seres vivos de su soma especializados en producirlo entre todos coordinadamente, que incide sobre el organismo de dicho ser vivo alterándolo de un modo que él puede percibir para tantear la respuesta conveniente. Para que pueda operar así sobre el organismo, el estímulo necesariamente ha de poseer la misma naturaleza física que aquél. Dada la individualidad de un ser vivo, en cada momento opera un solo estímulo sobre el organismo que responde como un todo provocando una acción somática unitaria (conjunta) capaz de determinar otro estímulo orientador de la nueva acción por el efecto de la precedente (la estimulación es una serie discreta de estímulos unitarios). De hecho, en el origen filogénico y en la ontogénesis de cada nivel de ser vivo el estímulo precede al ser vivo; esto es, una asociación ha de producir el estímulo propio del ser vivo de nivel inmediato superior y conducir por él la actividad coordinada de sus individuos antes de producir su organismo (antes de constituirse en ser vivo de nivel superior). En consecuencia, el grupo de seres vivos de nivel inmediato inferior que, en el soma de uno superior, están especializados en producir el organismo de éste resulta (como subgrupo) de una diferenciación del grupo, antes especializado, productor del estímulo (el subgrupo restante sigue produciendo el estímulo).

El estímulo de un ser vivo resulta, pues, de acciones coordinadas de seres vivos de nivel inferior, que, a su vez, responden a estímulos de estos seres vivos; pero, aunque resulte así de estímulos (a su vez unitarios) de seres vivos de nivel inferior, no es una mera composición de ellos, sino que posee naturaleza física distinta, capaz de una integración de datos también distinta, superior. De este modo, entre los estímulos de los seres vivos de distinto nivel se dan las mismas relaciones de naturaleza física que entre los correspondientes organismos (y que entre los sendos modos de acción y experiencia que definen a éstos).

Estímulos celulares aferente y eferente. (Véase Pulsación celular y Elemental, transformación metabólica).

Etapa de la evolución biológica. Se designan como etapas de la evolución biológica las principales divisiones de ésta, cada una de las cuales trascurre desde el surgimiento del primer ser vivo de cada nivel hasta el surgimiento del primer ser vivo del inmediato superior. A las tres grandes etapas así definidas (la protoplásmica, la celular y la animal: ésta en curso) hay que añadir una anterior, que consideramos la primera etapa de la evolución biológica, de evolución conjunta de moléculas endergónicas, en una porción favorable del mar primitivo, que culminaría en los primeros individuos protoplásmicos.

El proceso dominante de cada etapa es la evolución de los seres vivos del nivel cuyo surgimiento la inicia. Estos seres vivos comienzan aprovechando como alimento restos del nivel inmediato inferior y se propagan hasta ocupar, como heterótrofos, todo el ámbito de biosfera establecido por este nivel inferior (elevación de la biosfera previa al nuevo nivel de integración de la acción y experiencia); la multiplicación de estos heterótrofos determina una concurrencia cada vez más intensa entre ellos, que (con ayuda de la selección natural) va perfeccionando su capacidad de acción y experiencia, y este progreso culmina en la adaptación de seres vivos del nivel a la utilización (para producir alimento propio de ellos) de una fuente ambiental de energía antes nunca aprovechada, con lo que surgen los autótrofos del nivel, cuya reproducción amplía el ámbito de la biosfera y la biomasa total. Asimismo, y por ventajas tróficas, el perfeccionamiento de la acción y experiencia determina la aparición de asociaciones de autótrofos del nivel que denomina la etapa; y, en fin, la acumulación de restos de estas asociaciones de autótrofos constituye una nueva fuente potencial de alimento a cuyo aprovechamiento termina adaptándose una de las previas asociaciones de autótrofos después de perfeccionada su actividad asociativa por su progreso impulsado por la previa concurrencia entre ellas. En fin, el progreso de estas asociaciones de neoheterótrofos culminaría en el surgimiento del primer ser vivo (por tanto heterótrofo) del nivel inmediato superior, que inicia la siguiente etapa.

Aunque el rasgo característico de cada etapa es la evolución hasta su máximo progreso de los seres vivos del nivel, que da nombre a la etapa, durante ésta, persisten obviamente los seres vivos del nivel inferior (y bajo éstos todos los niveles de integración en orden descendente), ante todo como constituyentes directos del soma de aquellos (constituyentes que, con su acción y experiencia, integran la acción y experiencia del superior); y, asimismo, viviendo libres o asociados sirviendo de alimento a los superiores o en alguna forma de relación trófica con ellos. Estos seres vivos de nivel inferior también evolucionan durante la etapa pero lo hacen en homeostasis bajo la evolución del nivel superior en ella.

Evolución biológica. Es un proceso único, conjunto, que relaciona a todos los seres vivos pasados, presentes y futuros, que transcurre en la biosfera terrestre y que se inició en el seno del mar primitivo (el agua es el nexo obligado entre las reacciones de demolición de moléculas complejas endergónicas y las de síntesis, cada vez más ajustadas y niveladas energéticamente, que resultan como reversión de aquéllas). (Está en la lógica de las cosas que, como en la Tierra, en otros puntos del Universo, se hayan dado las condiciones para sendos procesos de evolución biológica que, por la unitariedad de los niveles inferiores en todo el Cosmos (y, por ende, del atómico y molecular), han tenido que producir los mismos tres niveles de integración que han surgido sucesivamente en la terrestre).

A diferencia de lo que sucede en el proceso de transformación de la restante masa de la Tierra , en el que las moléculas endergónicas (producidas con energía aplicada en esas anteriores de la evolución cósmica de la Tierra ) tienden a degradarse en moléculas cada vez más sencillas y con menos energía química potencial, y en el que, en general, los cambios transcurren con desintegración (con liberación de energía o, de otro modo, con aumento de entropía), el proceso de la evolución biológica, que sucede en una ínfima masa terrestre situada en el lugar escogido que denominamos biosfera, se produce en el sentido energéticomaterial contrario (esto es, de integración creciente, de acumulación paulatina de energía, de disminución de entropía) y, además, obviamente, a expensas en último término de energía rendida por el proceso dominante, de sentido contrario.

A largo plazo, el proceso de integración, la evolución biológica, tiene las siguientes consecuencias, características: (1) fomenta hasta un límite la acción y experiencia individual de los seres vivos de cada nivel y, de generación en generación, paulatinamente (por selección natural), la capacidad congénita de acción y experiencia de los individuos del nivel; (2) lo anterior determina, como consecuencia indirecta, el lentísimo aumento de tamaño y complejidad de las estructuras somáticas de ellos; (3) en fin, se van complementariamente exaltando la intensidad y riqueza de relaciones (básicamente de concurrencia) entre los seres vivos de cada nivel y de todos ellos con las respectivas fuentes ambientales de energía de las que obtienen su alimento. En resumen, los seres vivos tienen la tendencia intrínseca a aumentar en cantidad y cualidad, a multiplicarse y a influir, cada uno, más sobre su entorno (a organizarlo más en medio).

Ahora bien, esta integración creciente, trabada por acción y experiencia de los niveles biológicos inferiores en los superiores (del molecular en el protoplásmico, del protoplásmico en el celular, del celular en el animal) tiene su contrapartida; se verifica acelerando activamente procesos de desintegración que se cumplen espontáneamente en el entorno y encauzando hacia el propio soma la energía exterior liberada (esto es, explotando lo que denominamos niveles ambientales tróficos y haciéndolo tanto más intensamente cuanto más evolucionados sean los seres vivos adaptados a aprovecharlos).

Lo anterior conduce a un problema evolutivo principal, al de la evolución de la relación entre el proceso energético de los seres vivos y los procesos energéticos ambientales. El balance conjunto de ambos procesos es decir, el balance global del conjunto formado por los seres vivos y por sus ambientes tróficos da necesariamente un saldo negativo en integración vital respecto a la desintegración ambiental; esto es, el mantenimiento, y la multiplicación de los seres vivos se produce siempre a expensas de una degradación mucho mayor de energía ambiental, movilizada por los seres vivos a este fin (en una palabra, se cumple con aumento general de entropía). Este hecho, trófico, de conocimiento general es el que determina los acontecimientos más señeros (los hitos principales) de la evolución biológica: (1) el surgimiento de cada nivel de ser vivo (protoplásmico, celular, animal) sobre la evolución conjunta del inmediato inferior; (2) el paso del heterotrofismo al autotrofismo dentro de la etapa evolutiva de cada nivel, y (3) el perfeccionamiento y diferenciación en especies a lo largo de la evolución de cada nivel. En efecto: (1) el surgimiento de los primeros seres vivos de cada nivel viene impuesto por el aprovechamiento al máximo del nivel ambiental trófico por asociaciones de autótrofos del nivel anterior que lleva a adaptarse a aprovechar como alimento estas asociaciones; (2) el surgimiento de los autótrofos de cada nivel (de individuos capaces de aprovechar una nueva fuente ambiental de energía) viene impuesto por la explotación al máximo como alimento (a veces la esquilmación) del nivel biológico previo, y (3) la diferenciación en especies tanto de los heterótrofos como de los autótrofos de cada nivel está determinada por la necesidad de explotar mejor el correspondiente tipo de alimento especializándose a variantes particulares de él, gracias a la maduración adquirida de la acción y experiencia siempre impulsada por la concurrencia ante una provisión limitada del alimento existente.

Experiencia. Es la capacidad, inseparable de la acción, definidora de los agentes (de los genuinos individuos, entre ellos los seres vivos de los tres niveles de integración) por la que éstos perciben el efecto que sobre ellos ha ejercido la previa acción propia y lo utilizan como guía para efectuar la siguiente acción que así resulta un cuanto más afinada y compleja. Así como la acción se realiza mediante el soma (es el soma entendido dinámicamente), así la experiencia se realiza en el organismo (se confunde con éste); de modo que una y otra son los dos sentidos alternativos (hacia fuera el de la acción y hacia dentro el de la experiencia) del dinamismo en que un genuino individuo ha de aplicarse como un todo para resurgir, instante a instante; sentidos vinculados entre sí indisolublemente, ya que cada uno es la fuente exclusiva del otro (vinculación forzosa de soma y organismo en todo ser vivo).

No obstante, en la filogénesis y ontogénesis de los seres vivos puede decirse que la acción precede a la experiencia en el sentido de que hay un estadio previo al surgimiento de todo ser vivo en el que la asociación de seres vivos de nivel inferior que va a constituirlo, adaptándose al alimento propio de él, comienza a realizar «acciones», esto es, una actividad cooperante entre los individuos de la asociación que prefigura la del futuro soma pero que sigue guiada por experiencia de los múltiples individuos de la asociación. Estas «acciones» de la asociación, esbozo de las acciones del ser vivo (unidad superior) que consideremos, cuando éste se constituya sobre la asociación, han de sucederse, obviamente, con una velocidad que no puede rebasar la velocidad con que se suceden las acciones (trabadas por experiencia) de los individuos asociados de nivel inferior; sensu stricto son, pues, todavía acciones del nivel inferior pero ya capaces de integrar estímulos de nuevo tipo que resulten de la cooperación misma, que sean señales de ella y con cuya guía puede acelerarse y hacerse cada vez más íntima (si bien dentro del tempo de la acción y experiencia de tal nivel inferior). La culminación de este proceso es el surgimiento del organismo, campo circunscrito de energía del mismo tipo que la del estímulo (el surgimiento es producido por la diferenciación de los individuos asociados en dos grupos, el especializado en producir conjuntamente el estímulo superior, y el especializado en producir el organismo superior); este organismo es el que permite la experiencia de la acción superior, cualitativamente distinta (esencialmente más integradora y rápida) de la propia del nivel inferior, de la que no obstante resulta guiándola.

La experiencia (con su cuanto de libertad y de conciencia, propio de cada nivel es, en definitiva, el modo de ser del organismo. Se nos aparece como una propiedad primaria (difícil de deducir de otra) de la realidad a todos sus niveles de integración: la característica de todos los organismos propios de los individuos o agentes de cualquier nivel; esto es, de los campos físicos unitarios que la evolución biológica va constituyendo sobre la integración de la acción y experiencia de organismos del nivel inferior y que así, desde el suyo, se contraponen (como la unidad al todo) a la evolución conjunta (la modelan un punto por la acción que determinan, y son modelados un punto por la experiencia ganada de esta acción).

Experiencia celular. (Véase Pulsación celular.)