Introducción al orden de problemas de la teoría de unidades de nivel de integración.

(Entrevista inédita a Faustino Cordón, 1990).

- ¿Cuál es el interés científico de su trabajo?

- Trato de entender cada ser vivo como una unidad (comprender la relación entre su experiencia, su soma, su conducta y su ambiente específico) y pienso que esto sólo se puede hacer entendiendo, en primer lugar, cómo se ha originado desde cada tipo de ser vivo anterior, y, en segundo lugar, cómo ha evolucionado frente a su ambiente específico concreto. Ello supone poseer un orden bien argumentado de la aparición de los diferentes tipos de ser vivo, y poder entender el origen, la naturaleza y la evolución de cada uno de ellos; esto es, a partir de los datos empíricos y experimentales de los seres vivos actuales (hoy desintegrados en ramas biológicas inconexas) poder deducir cómo debieron ser los primeros seres vivos y el orden sucesivo de aparición, organización somática y conducta de los distintos seres vivos. Lograr esto supondría reordenar la biología actual. Sobre la base de los datos experimentales de las diferentes ramas biológicas, establecer una biología cuyo hilo rector sería el estudio, en un orden coherente y ordenado por ventajas selectivas frente a ambientes tróficos concretos, del surgimiento y de la organización de los sucesivos tipos de seres vivos deducidos de los datos empíricos y experimentales que hoy conocemos de ellos. Para lograr esto tenemos dos bases: a) la teoría de las unidades de integración y el método que surge de ella que permite discernir, entre los datos empíricos y experimentales de los seres vivos actuales, aquellos que son más primitivos de los más modernos; b) la enorme cantidad de datos empíricos y experimentales de cada tipo de ser vivo, que van a ser los que confirmen o nieguen estas hipótesis, las amplíen y enriquezcan, y, en definitiva, los que van a permitir dar un modelo concreto del origen, naturaleza y evolución de cada tipo de ser vivo.

- ¿Cuál es el propósito que distingue su teoría de unidades de integración de niveles sucesivos?

- Esta teoría intenta destacar el proceso unitario de la evolución biológica y por otra parte entender dentro de ésta los diversos seres vivos por sus respectivos modos de haberse originado. En mi convicción existen seres vivos de tres niveles, cada uno de los cuales es básico del sucesivo, a saber, las proteínas globulares, las células y los animales.

- ¿Qué le lleva a esa clasificación tan neta de los seres vivos en sólo tres niveles?

- Hasta los cuarenta años trabajé en química orgánica y luego en bioquímica perfectamente adaptado al marco de conceptos, de problemas y de métodos de la ciencia experimental. El motivo suscitador de la necesidad de reorganizar algunos conjuntos de conocimientos biológicos fue un trabajo propio experimental sobre inmunidad que entraba en pugna con mis conocimientos de química. Los hechos terminaron convenciéndome de que la célula no puede ser la unidad absoluta de vida, ni la proteína globular puede comprenderse en términos químicos como si fuera una molécula, sino que entre la célula y la molécula existe una unidad de nivel intermedio, precisamente la proteína globular, a la que atribuyo con firmeza la categoría de ser vivo. La proteína globular consta directamente de moléculas, la célula de proteínas y el animal de células, y cada uno de ellos se distingue por la capacidad de acción y experiencia definidora de todo ser vivo.

- Según lo anterior parece que un concepto básico de su teoría biológica es una determinada manera de entender el ser vivo. ¿Nos la puede precisar?

- El concepto de ser vivo es obviamente fundamental en biología por constituir el objeto mismo del estudio de esta ciencia. En mi opinión la facultad de acción y experiencia que distingue al ser vivo es su capacidad de actuar sobre su entorno (de un modo peculiar para los seres de cada nivel) y de tomar noticia del efecto favorable o no de su acción, esto es, contrastar el efecto esperado con el realmente obtenido y, conforme a ello, tantear una nueva acción.

A este respecto, conviene precisar que al ejercicio de esta acción y experiencia se aplican coordinadamente todos los seres vivos de nivel inmediato inferior que constituyen su soma y que, en consecuencia, los modos de acción y experiencia de cada tipo de ser vivo son característicos de su nivel y difieren cualitativamente de los otros niveles, tanto en las fuerzas ejercidas como en el objeto sobre el que se aplican. Así, la proteína globular gobierna la actividad conjunta de sus aminoácidos y establece campos de fuerzas intermoleculares mediante los que maneja, de una en una, moléculas disueltas en agua quieta; la célula gobierna la actividad asociativa de todas sus proteínas con el efecto conjunto de mover masas de agua que aportan moléculas disueltas y expulsan moléculas residuales; y el animal gobierna la actividad coordinada de sus células con el resultado de ejercer un movimiento mecánico sobre las fases de los distintos estados de agregación de la molécula (sólido, líquido y gaseoso) que estructuran la biosfera.

Observe que utilizo la palabra nivel para señalar lo que surge de la actividad asociativa de las unidades de nivel inmediato inferior y que adquiere carácter de unidad, es decir, la facultad de realizarse en acción y experiencia. Nada tienen que ver las unidades de integración de los tres niveles dichos con los órdenes de complejidad de valor meramente descriptivos que suelen utilizarse en biología (organelos, células, tejidos, órganos, sistemas de órganos, vegetales, animales, sistemas ecológicos, etc.); ante todo hay que distinguir una asociación de seres vivos no elevada a constituirse en agente, en el ser vivo de nivel superior (por ejemplo lo que es un vegetal), de una unidad genuina (correspondientemente, un animal).

- ¿Cuál es la diferencia esencial entre el concepto de ser vivo actual y el suyo?

- Aristóteles y, tras él, la ciencia experimental moderna busca la clave del ser vivo en su intimidad más recóndita. Aunque el concepto de evolución se hace patente en biología a finales del siglo XIX, en torno a 1900 se produce una inflexión cuando se descubren hechos de la genética y la bioquímica que, sólo a primera vista, están en contradicción con las conclusiones del conocimiento previo de la evolución.

Los experimentos de Mendel remiten la herencia a caracteres discretos del zigoto, experimentos confirmados veinticinco años después por De Vries, Correns y Tschermark. Por su parte la citología del último tercio del siglo XIX descubre el papel del material cromosómico del núcleo en la reproducción celular, lo que lleva a los biólogos a considerar los cromosomas como series lineales de genes discretos, y a las variaciones, mutaciones, de estos genes como el factor que determina los cambios en los caracteres del animal. En mi opinión todo ello es verdad, pero no toda la verdad, de hecho, la polarización reduccionista de la atención de los genetistas hacia el interior de la célula –hacia el genoma- les impide plantearse que sí bien los datos experimentales son ciertos, el postulado básico de que los genes son la fuente molecular de la variación de las capacidades congénitas de animales y plantas bien puede no serlo. Considero con firmeza que la teoría actual de la herencia de la genética es errónea por estimar que la herencia animal está programada en una secuencia de moléculas, cada una de las cuales lleva en clave un factor particular del animal, de modo que el animal pasa a considerarse como un conjunto de factores discretos de su genoma.

Ahora bien, si se interpreta la naturaleza -y por tanto los seres vivos- como sujeta a un proceso de evolución, la clave de un ser vivo no puede estar sólo en su interior sino que requiere entender cómo se produce su modo de acción sobre su ambiente específico y cómo del contraste de lo causado y de lo esperado por esta acción se establece su experiencia sobre tal ambiente. Desde mi punto de vista comprender a un ser vivo remite a dos cuestiones complementarias: entender su interior, organizado en soma por el ejercicio –gobernado por el ser vivo alto- de la actividad asociativa de las unidades de nivel inferior (la actividad de las células somáticas en el animal, la actividad de las proteínas en la célula, etc.), y la naturaleza de la relación entre el ser vivo y su ambiente.

Es evidente que una y otra cuestión remite a la comprensión previa de la naturaleza del origen del ser vivo, esto es, a la evolución de las unidades del nivel anterior que constituyen el soma del ser vivo estudiado, y a la comprensión de la notable relación que en cada soma de ser vivo ha tenido que establecerse y mantenerse evolutivamente entre la acción y la experiencia, cualitativamente distinta (por tanto directamente incomunicables) y no obstante vitalmente interdependientes, de los seres vivos de dos niveles sucesivos.

- Usted parece que intenta responder a un orden de problemas distinto de los correspondientes a los de la biología actual.

- Hay en efecto una diferencia de matiz. Las ciencias biológicas actuales intentan penetrar en la naturaleza de los seres, fenómenos y procesos observando como los seres vivos responden a la actividad humana para inducir respuestas teóricas coherentes, el biólogo evolucionista no puede sino hacer lo mismo pero de los datos experimentales ha de procurar inducir cómo en último término dichos seres, fenómenos y procesos se originan, esto es, explicarlos en función del resto de la realidad. Esto obliga a aplicar todos los criterios de rigor de la ciencia experimental más una serie de otros nuevos que van siendo establecidos por el sistema conceptual de la ciencia evolucionista.

Sólo sobre una ciencia experimental lo suficientemente avanzada para permitir el deslindamiento claro de los niveles de integración se puede inducir pensamiento teórico sobre el que puedan basarse problemas evolucionistas.

Tratado evolucionista de biología. Parte Primera. Introducción general.

Tratado evolucionista de biología. Parte Segunda. Volumen I.