La experiencia como caracter esencial de los seres vivos

La Torre, Revista General de la Universidad de Puerto Rico, Nº 63, 1969
páginas 11-67

Nota FIBE. Este artículo lo escribió en 1969 y su concepto definitivo de ser vivo lo expuso en 1990 (Volumen I. Parte Segunda. Tratado evolucionista de biología). En este trabajo, indispensable para el lector que quiera comprender su teoría, no concluye todos los conceptos esenciales de ella (ejemplo, considera que el campo físico de la experiencia de un ser vivo es permanente, posteriormente razonará que lo establece su soma instante a instante).

INTRODUCCION.

En este artículo se expone cuanto he podido deducir con respecto a lo que distingue esencialmente a los seres vivos del resto de los seres y procesos reales. Sin duda se trata, con los inconvenientes y ventajas que ello implica, de pensamiento en estado naciente, que se ha debatido en un cursillo ofrecido a un grupo de alumnos escogidos del Bachillerato de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico (enero-mayo 1969), y lo he ido escribiendo paralelamente al desarrollo del cursillo, cuyo tema ha sido una aplicación concreta de lo que aquí estudio, a saber, el origen y la naturaleza de la experiencia humana.

Deseo señalar que mi reflexión ha estado guiada continuamente por el conocimiento, que he ido adquiriendo a lo largo de muchos años, relativo a qué sea la proteína, a qué sea la célula, a qué sea el animal. Se trata, pues de conocimiento abstracto que he procurado inducir, en cada momento, de la consideración todo lo completa posible de los conocimientos concretos disponibles, sin admitir nada que pudiera estar en contradicción con algún aspecto parcial del que yo tuviese conocimiento. Me parece que el pensamiento abstracto que así se consigue tiene, de hecho, el mayor fondo de verdad posible ya que se organiza por la coordinación y con el contraste de gran suma de hechos, de experiencia humana.

Por lo demás, el esfuerzo me ha resultado compensador, en el sentido de que el pensamiento general así logrado parece poseer más precisión, más poder resolutivo y riqueza de detalle que el pensamiento que yo alcanzaba al analizar cada uno de los campos biológicos particulares. Lo conseguido, pues, quizá constituya un mejor punto de partida para, por haberse conquistado algunas coordenadas generales, reandar el camino en sentido contrario, e inquirir, por separado, con más rigor y precisión la naturaleza y origen de los diversos tipos o niveles de seres vivos; de las moléculas endergónicas de que surgió la vida, de la proteína, de la célula, del animal.

Este artículo ha resultado, pues, algo así como una integración provisional de trabajo biológico, y, en cuanto tal, tiene unidad. Pero espero que pueda servir además, de artículo inicial que dé la base y perspectiva necesarias (a saber, una noción de lo que es un ser vivo y su experiencia y acción), para esforzarse en entender luego, por su proceso de origen, lo que es la experiencia del ser vivo superior, del hombre; y ello, a su vez, como antesala del estudio, efectuado con el rigor científico posible, de la evolución de esta experiencia; para analizar, por último, el estado en que hoy tal experiencia se encuentra.

Definiciones de organismo, de experiencia y de acción.

Una determinada capacidad de experiencia (esto es, la aptitud de adaptarse a un determinado medio (Nota 1) y de corregir la adaptación realizándola) define a un tipo de seres, que podemos llamar organismos o seres vivos.

Lo anterior significa que los organismos no son concebibles sin experiencia que, para sobrevivir, han de aplicar desde el momento en que surgen y durante todos los instantes de su existencia. En efecto, la adaptación a un medio continuamente cambiante en beneficio de la persistencia del ser que se adapta requiere que este ser (organismo) se modifique constantemente de algún modo, y ello, a su vez, exige (por la interdependencia de todos los procesos de la realidad) que el organismo influya en cada momento sobre el ámbito en que vive. Esta capacidad de actuar continuamente sobre el ámbito (para ajustarse al medio), lo que denominamos capacidad de acción, no se explica, a su vez, sin que el ser vivo constituya un remanso de alguna de las formas de energía en las que está estructurado el ámbito, remanso cuya carga potencial respecto al nivel general de tal forma de energía, es lo que permite aplicar energía sobre el ámbito y, guiado por la experiencia, adelantarse a los cambios de su medio para corregirlos; ni que decir tiene que un desnivel energético que continuamente se aplica a la acción se está continuamente destruyendo, y, por tanto, ha de estarse reconstruyendo continuamente.

En conclusión, todos los seres susceptibles de experiencia (todos los seres vivos) han de estarla adquiriendo y aplicando continuamente para mantenerse en existencia, mediante el ejercicio de una acción continua sobre el ámbito, que sostenga su capacidad de ajustarse continuamente al medio. Por tanto, todo ser vivo, por definición, está siempre en trance de desaparición instantánea (de muerte), de la que se salva momento a momento por una constante acción sobre los procesos ambientales, acción que ha de ejercer como un todo. Podemos reservar el nombre de ser vivo (o de organismo) para ese todo indivisible en constante proceso; es decir, podemos definir los organismos por el campo físico remansado que gobierna a la acción de su soma y que resulta de su acción (Nota 2).

Según lo anterior, experiencia y acción son dos manifestaciones indisolublemente ligadas al proceso incesante del campo físico definidor de un organismo (de un ser vivo) (Nota 3). Tan unidas están que no puede definirse la una sino en términos de la otra, ni puede comprenderse el organismo sino en términos de las dos. Por otra parte, ni la experiencia ni la acción (definidoras de un organismo, como un modo de experiencia conduciendo un modo de actividad generadora de más experiencia) se pueden entender más que dentro del marco general de la evolución biológica (y ésta dentro del marco de la evolución conjunta de toda la realidad). Por la acción, el organismo aplica al campo físico de energía que lo define a gobernar la acción de organismos subordinados (el animal a gobernar la actividad de las células, etc.) y ello, necesariamente, de acuerdo con las leyes que coordinan las correspondientes formas de energía en la evolución del ámbito y con la referencia a los niveles ambientales de tales formas de energía. Por la experiencia, la acción se va complejizando y, así, va trabando cada vez más intima y complejamente al organismo con su medio, lo que significa, no sólo el mejor ajuste del organismo individual a su medio, sino el perfeccionamiento efímero y parcial de este medio por el organismo (más concretamente, un cierto perfeccionamiento de la organización de la realidad determinado por el transcurso de la vida del organismo), y, a largo plazo, la evolución progresiva del medio correspondiente al ser vivo (y, recíprocamente, del ser vivo mismo) en el transcurso de generaciones de grandes conjuntos de organismos. Así, del mismo modo que la acción de los organismos se apoya en el estado actual del medio a que se ha llegado por evolución, la experiencia que los individuos llegan normalmente a adquirir va condicionando la evolución futura.

De este modo, considerando la experiencia como el progreso permanente que la acción de los organismos determina en la trabazón entre el organismo y su medio, se explica que la experiencia, de todos los organismos (y no sólo la experiencia humana), sea integrable o acumulativa en mayor o menor grado (conforme el hecho de que, no sólo el hombre, sino todos los seres vivos están sujetos a un mismo proceso conjunto de evolución coherente).

Claro que la naturaleza de la experiencia (y la correspondiente de la acción) varía con los tipos esenciales de seres vivos (la proteína, la célula, el animal y -dentro de éste- el hombre) (Nota 4); también es obvio que, dentro de cada tipo esencial, cada especie se distingue por un contenido determinado de experiencias que se va logrando en virtud de una cierta secuencia de acciones de cuyo aprendizaje va imponiendo, a los individuos de la especie, el medio propio de ella; en fin, la capacidad congénita de adquirir experiencia propia de los individuos de una especie determinada (por selección natural) por el grado de complejidad del medio coherente con la especie, así como, recíprocamente, el medio se complejiza y perfecciona paso a paso, en el curso de la evolución, con la capacidad de adquirir experiencia (con las pautas de conducta) de las especies coambientales que la constituyen (Nota 5). Por último, los individuos de cada especie tienen un peculiar movilidad de experiencia (y un correspondiente modo de desplazarse desde una pauta de conducta a otra), de acuerdo, so pena de muerte, con la variación de su estructura que les va presentando su medio específico, con el corrimiento continuo del ámbito espacio temporal que los alberga.

Los procesos somáticos (relación entre un organismo y su soma).

¿Qué significado adquiere el soma de un organismo (cualquiera que sea el tipo de éste) cuando restringimos la identificación del organismo al campo unitario de energía física que coordina la actividad conjunta del soma? Lo que da sentido al soma, cuando se considera desde y hacia el organismo así entendido, es el hecho de constituir la sede de procesos energéticos cuya interacción constituye la base de dicho campo físico en que radicamos la individualidad del organismo. Es obvio que uno de los problemas básicos de la biología es comprender cómo se coordinan todos estos procesos energéticos somáticos para que surjan y se mantengan los organismos (y cómo lo hacen, necesariamente, en términos de la coordinación de los procesos del ámbito). ¿Qué nos dice el fenómeno de la adquisición de experiencia por los organismos en relación con estas dos coordinaciones complementarias, somática y ambiental?

Si somos consecuentes con el pensamiento expuesto en el apartado anterior podemos sacar las siguientes conclusiones con respecto a los procesos somáticos.

1) Los procesos energéticos somáticos que se coordinan para mantener un organismo pertenecen necesariamente a los que se cumplen en los campos físicos definidores de organismos de nivel inmediato inferior al considerado. Por ejemplo, el organismo animal resulta de la coordinación de los procesos que se cumplen en los campos físicos definidores de ciertas células del soma animal (de ciertas células nerviosas); el organismo celular resulta de la coordinación de procesos cumplidos en los campos físicos definidores de ciertas proteínas.

2) El hecho de que un campo físico resulta de la coordinación de los procesos que se realizan en otros campos físicos que se mantienen individualizados demuestra que el primer campo y los segundos lo son de sendas formas de integración de energía cualitativamente distintas. De no ser así, estos segundos campos, en vez de coordinarse por su actividad, se fusionarían en uno general de la misma índole que ellos, y los organismos de nivel inferior perderían su individualidad al surgir el alto, lo que no sucede.

3) Al definir, en el primer apartado de este artículo, todo organismo como un campo físico unitario, señalamos que, necesariamente, ha de tener la misma naturaleza (el mismo nivel de integración energético-material) que algún nivel del ámbito; argumentamos que, de no ser así, los organismos estarían definidos por el campo de una energía ficticia, inoperante, potencial sin serlo respecto a algo. Podemos avanzar un paso más. Si el campo físico definidor de un tipo de organismo resulta de la coordinación de los procesos que se producen en los campos físicos definidores de organismos de nivel del nivel inmediato inferior al del primero, hay que deducir que los sendos niveles de integración energético-material que definen a tales tipos de organismos están relacionados entre sí del mismo modo, en los procesos que se producen dentro del soma, y en los correspondientes procesos generales del ámbito.

4) Circunscribir el organismo al campo físico sede de su individualidad supone, complementariamente, hacer avanzar su entorno hasta incluir en él al soma (exceptuando de él solamente dicho campo unitario y unificador de la actividad somática). Vamos a ver cómo esto ayuda a plantear científicamente el estudio de los organismos y de sus somas.

Basta recordar que todo conocimiento (es más, toda aseveración verdadera o falsa) se reduce siempre a dar cuenta del ser (de lo permanente) por procesos del ámbito, o a dar cuenta de procesos de los seres que los realizan o de los que emanan de un modo u otro. Por consiguiente, en la relación expuesta entre un organismo y su soma, el organismo (precisamente por su naturaleza de proceso puro a su nivel -de campo físico persistente y unitario, en trance de desaparición y surgimiento constantes-) se nos ofrece como ser y, en cambio, el soma, como los procesos coordinados que dan cuenta al organismo (Nota 6). Por su parte, los procesos somáticos encuentran la clave de su dirección y coorden en dos polos u orígenes de estabilidad: por una parte, con el coorden de los grandes procesos del ámbito de la Tierra (Nota 7). El soma enfrenta y vincula la unidad, la individualidad, que radica en su organismo, con la evolución conjunta de la biosfera y del cosmos en general. (A medida que profundizamos en los procesos energéticos somáticos en busca del campo físico en que radica la esencial unidad de un ser vivo -en busca del campo físico en que radica la esencial unidad de un ser vivo -en busca de lo que denominamos un organismo-, esta unidad se resuelve, por el otro extremo, en el coorden del ámbito).

5) El soma, pues, se nos aparece como los procesos del entorno inmediato del organismo que le sostienen y le sirven de vínculo con el ámbito. Es una zona de los procesos externos al organismo que es y no es ámbito. ¿En qué se distinguen los procesos somáticos de los procesos genuinamente ambientales?

Parece evidente que, como hemos dicho, los procesos somáticos están originados y dirigidos, por una parte, por el coorden general de los procesos, del ámbito terrestre y, por otra parte, por el organismo mismo. Así lo confirma el hecho de que la desaparición del organismo (la destrucción del campo físico unitario que lo constituye esencialmente) determine siempre, de inmediato, la desorganización e interrupción de los procesos somáticos y, a continuación la desintegración total energética y material del soma, que se incorpora indeferenciadamente a los procesos generales del ámbito.

Lo anterior nos impone un corolario importante: los procesos somáticos de un organismo no pueden establecerse sin la existencia de tal organismo. Pero como, por otra parte, es obvio que el organismo no puede ser sino sobre sus procesos somáticos, hay que deducir, en definitiva, que todo organismo y sus proceso somáticos correspondientes han de originarse simultáneamente; el organismo y su soma, desde su origen hasta su aniquilación, no se conciben sino el uno en términos del otro y viceversa.

La propiedad fundamental de los procesos y la de los organismos y su relación mutua.

Si extendemos lo anterior al conjunto de los procesos de desarrollo, tenemos que, en el desarrollo ontogénico de cada ser vivo y en el desarrollo filogénico de cada estirpe de ser vivo (Nota 8), es forzoso que se hayan originado simultáneamente los organismos de distinto nivel y los procesos somáticos correspondientes. Dada la coherencia general de la realidad, ello nos obliga a entender y explicar, la una por la otra, la propiedad fundamental de la realidad que se manifiesta en todo proceso (sin excluir los somáticos) y la propiedad fundamental que se manifiesta en los organismos (en los seres genuinos) (Nota 9).

La experiencia general humana sobre los procesos (recogida principalmente en la física y en la química) para imponer la siguiente ley fundamental de los procesos: a todo proceso le es impuesto un curso obligado y muchas veces constante por la coordinación general de todos (Nota 10). Esto nos lleva a una concepción monista de la realidad (que comparten hoy la mayoría de los hombres de ciencia) según la cual todo tipo de fenómeno es potencialmente inteligible (es decir referible a otros procesos y seres del ámbito).

Pasemos ahora a considerar la propiedad fundamental de los organismos, definidos como campos físicos unitarios circunscritos, capaces de acción y de experiencia. Esta propiedad podría definirse como la resistencia de todo organismo a desaparecer como un todo coherente y la aptitud de conseguirlo manteniendo el coorden de las actividades definidoras de los organismos, de nivel inferior al suyo, de los que él ha surgido, coorden de actividades que constituye la esencia del campo físico que es tal organismo (Nota 11). Esta propiedad es la característica diferencial entre los procesos remansados ordinarios (cuyo nivel de integración energético-material no excede del de los procesos del entorno que los remansa y que son estudiados por la física y la química junto con los procesos dirigidos (Nota 12)) y los organismos (procesos remansados cuyo nivel de integración energético-material tiene un grado más que el nivel de los procesos -siempre, a su vez, definidores de organismos- cuya coordinación de actividades constituye los antedichos). Bien entendido que unos y otros procesos remansados (los ordinarios que estudia la física y los organismos cuyo estudio incumbe a la biología), del mismo modo que los procesos dirigidos, son inteligibles (según expresa la propiedad fundamental de los procesos) por la coordinación general de los procesos del cosmos, manifiesta en la dirección e intensidad de los procesos del ámbito. Es decir, en los organismos se desmiente la unitariedad y coherencia del cosmos que se expresa en la propiedad fundamental de los procesos; la ley fundamental de los organismos describe algo adicional que se observa siempre que, en el proceso conjunto de la realidad, se produce un salto de un nivel energético-material al nivel inmediato superior.

Así, pues, el carácter universal de la propiedad fundamental de los procesos (que se cumple en toda transformación, cualquiera que sea su sentido, dentro de la evolución conjunta del cosmos que todo lo penetra) obliga a armonizar con ella la propiedad fundamental de los organismos. El tema es tan importante que, de hecho, significa la unificación (por su base y en términos de la evolución general de la realidad) del objeto de estudio de la física y del de la biología, sin duda desvinculados artificialmente. Tratarlo con seriedad nos obligaría a someter toda la biología a una reconsideración sistemática dentro de un nuevo orden de problemática. Aquí no podemos sino hacer unas sucintas consideraciones que ayuden a plantear el problema de la acción y experiencia de los organismos.

En primer lugar, la necesidad de armonizar las dos propiedades fundamentales consideradas puede ayudar, desde la biología, a considerar los fenómenos físicos con un enfoque evolucionista. En efecto, el hecho de que todo organismo se origine siempre de organismos de un nivel de integración energético-material inmediato inferior al suyo propio remite la comprensión de la esencia (Nota 13) de los animales a la de las células, la esencia de las células a la de las proteínas, y, en fin, la de las proteínas a la de las moléculas; pero, por la misma razón, remite escalonadamente, la comprensión de la esencia de las moléculas a la de los átomos, la de los átomos a la del "organismo" de un nivel inmediato inferior, etc. De este modo, la problemática evolucionista (el problema de cómo se origina lo superior a partir de lo inferior) se va planteando escalonadamente desde los niveles de integración biológica hacia los niveles de integración molecular e inferiores; ni que decir tiene que también desde la biología habrá de irse extendiendo, nivel a nivel, el acervo de conocimientos y de pensamiento teórico que permitan ir resolviendo, uno tras otro, cada "salto" de nivel, como problema sui generis, pero que ha de necesitar la orientación que le brinden los contiguos, y es más, lo que de general enseñen todos los restantes (Nota 14). (Por lo demás es obvio que los procesos en el sentido de la integración creciente han de extenderse a todo el cosmos porque los fenómenos en el sentido contrario, de la nivelación y desintegración crecientes, cuyo alcance es, sin duda cósmico, exigen ser alimentados por procesos de los que resulte una jerarquización e integración también crecientes).

En segundo lugar, e inversamente, la necesidad de armonizar la propiedad fundamental del proceso y la del ser, puede ayudar, desde la física, a considerar los fenómenos biológicos en su continua interacción con el ámbito. Veamos cómo. La ley fundamental del proceso desecha la explicación de cualquier fenómeno que no sea por la evolución coherente del conjunto de que dicho fenómeno forma parte. Hemos, pues, de admitir que, incluso, el impresionante fenómeno de la aparición de un nuevo nivel de integración energético-material (es decir, el surgimiento de un organismo superior, cualitativamente distinto a todo lo existente, como fue, por ejemplo, el surgimiento del primer organismo animal en el curso de la evolución biológica -o, como reflejo de aquel acontecimiento, el surgimiento de cada organismo animal sobre las células embrionarias de cuyo proceso de multiplicación culmina-) es y, paradójicamente, no es algo nuevo. O, dicho de otro modo, la explicación de la esencia de lo cualitativamente nuevo (de los organismos) se remite a la comprensión, en todas sus particularidades, de procesos del ámbito en que ello se origina.

Primeras consideraciones acerca del proceso de origen de cada nuevo ser vivo

No es lugar de entrar en el estudio de cómo se origina un nuevo nivel de integración a partir del inmediato inferior. (Ante todo es un tema que hay que estudiar por separado en cada uno de los niveles). Para nuestro objetivo hemos de limitarnos a señalar el aspecto general o externo y el aspecto elemental o interno que presenta el surgimiento de un nuevo organismo, cualquiera que sea su nivel de integración energético-material.

El aspecto general o externo nos dice que el surgimiento de organismos con un nivel de integración energético-material más que los existentes, no puede ser un hecho local fortuito, sino que se produce como culminación de la evolución conjunta de todos los organismos de nivel inmediato inferior (Nota 15). En efecto, si tal organismo de nivel superior es un campo físico que resulta de la coordinación de actividades de organismos de un nivel de integración inmediato inferior, parece obvio que, desde que éstos, en un tiempo, a su vez, surgieron como algo nuevo y virgen de la evolución (sólo explicable por el proceso de lo previo e inferior) hasta que pudieron dar origen al organismo superior, hubieron de sucederse varias etapas en cada una de las cuales participó el conjunto de ellos: 1) una primera etapa en la que los organismos inferiores recién surgidos se multiplicaron hasta colmar su ámbito potencial (Nota 16); 2) una segunda etapa, en la que los organismos inferiores hubieron de perfeccionarse por concurrencia mutua en la disputa de un medio cuyos límites estableció la etapa anterior (en esta etapa, prolongadísima, opera esencialmente la selección natural); 3) una tercera etapa, en la que el afinamiento de relaciones producido en la etapa anterior hizo que, entre algunos organismos, las relaciones de concurrencia se transformaran en relaciones de asociación (con ventaja para los individuos asociados, dentro, siempre, de la concurrencia general del nivel en evolución); y 4) una última etapa, en la que el perfeccionamiento de las asociaciones dichas (por selección natural de las más eficaces en la concurrencia) culminó, al fin, en la transformación cualitativa de estas asociaciones en organismos de nivel inmediato superior. Pero hay algo más. Cada tipo o nivel de organismo, incluye en su soma (como condición sine qua non de existencia), sucesivamente, organismos de todos y cada uno de los niveles inferiores de integración energético-material, y, además, se extiende por todo el ámbito que colonizó el nivel inferior (Nota 17); por todo lo cual puede decirse que el surgimiento de organismos de un nuevo nivel de integración significa, de hecho, la elevación de todo un ámbito de la realidad hasta organizarse un nuevo nivel de relaciones que sostienen a los nuevos organismos y que, complementariamente, son establecidas por ellos.

Notemos ahora que, precisamente, la estratificación conjunta de toda la realidad en sucesivos niveles de integración energético-material es lo que hace posible que los organismos adquieran experiencia, a pesar del incesante movimiento que penetra todo el cosmos. En efecto: 1) los procesos se producen en direcciones constantes, de nivel a nivel (de organismo a organismo) (Nota 18); 2) los organismos resultan y se mantienen sobre la coordinación general de procesos producidas por la evolución conjunta de los organismos de nivel de integración inmediato inferior (Nota 19); y 3) en cada lugar y momento del cosmos, se van condicionando y complejizando gradual y recíprocamente (como el anverso y reverso de fenómeno indesdoblable), los proceso que allí se coordinan, y el modo y los contenidos de experiencia de los organismos que allí van surgiendo (Nota 20).

Por último el surgimiento de cada nuevo tipo de organismo, cualquiera que sea su nivel de integración energético-material (proteína, célula, animal) presenta un aspecto elemental o interno que, paradójicamente, esclarece el entronque de los diversos niveles de la evolución conjunta de la realidad y el engarce con ellos de los organismos. El problema es ¿cómo estaban en el nivel inferior, antes de haberse integrado en el nivel superior, las raíces o elementos con que va a constituirse este nivel superior? Parece razonable la siguiente argumentación que se apoya en numerosos hechos en cada uno de los sucesivos saltos de nivel (del molecular al proteínico; del proteínico al celular; del celular al animal) (Nota 21).

a) Nuestra premisa es, naturalmente, que un organismo "es" el coorden mismo de actividades de organismos de un nivel inmediato inferior que se integran en aquél sin perder su individualidad. Sabiendo esto, lo que tenemos ahora que preguntarnos es la naturaleza física del campo en que se plasma, por así decirlo, este coorden y cómo se originó este campo. La respuesta parece obvia: el campo físico (el nivel de integración energético material) de un organismo ha de tener la naturaleza (el nivel de integración) de los trastornos ejercidos en el ámbito de las oscilaciones del campo físico definidor de los organismos de nivel inmediato inferior cuando estos organismos aún, no se habían integrado en el alto (Nota 22). (Por ejemplo, el organismo animal tiene la misma naturaleza que tienen los trastornos que provocan en el ámbito las oscilaciones del campo físico unitario en el que radica la individualidad de toda célula, y, si el campo físico definidor de toda célula fuera realmente (como pensamos) un campo eléctrico automantenido por el surgimiento de iones en determinados lugares, entonces sus oscilaciones determinarían un campo magnético y, en consecuencia, la naturaleza del campo físico definidor del animal sería un campo magnético automantenido por el coorden de actividades de varias células).

b) Tales influencias ejercidas en el ámbito de las oscilaciones del campo físico de un organismo no integrado en uno superior (por el sentido de integración creciente de la evolución biológica) no puede ser como se señala en la nota 22, sino alteraciones de uno de los niveles generales del ámbito (establecidos por la evolución cósmica), alteraciones que se propagan por este nivel hasta ser amortiguadas por él, sin ningún aprovechamiento ni sentido para la evolución biológica.

c) Según lo anterior, para que unos organismos de un nivel dado lleguen a integrar (necesariamente sobre sus individualidades conservadas) el organismo de nivel superior, ha de producirse antes el siguiente hecho: que dichos organismos, a lo largo de su evolución conjunta, hayan llegado a constituir (por ventajas selectivas) algunas asociaciones muy íntimas y tales que organismos individuales de ellas actúen, cerca, al unísono y de modo paralelo frente a estímulos externos frecuentes, y que, a consecuencia de ello, las alteraciones provocadas en el ámbito por las oscilaciones de la actividad de los organismos asociados a que acabamos de referirnos, en lugar de producirse aisladamente, comiencen a confundirse en una sola alteración global (Nota 23). Bien entendido que, en un principio, esta alteración conjunta del ámbito, provocada por las oscilaciones de varios organismos actuando al unísono, se perdería en el proceso del nivel propio de ella (como la hacían las alteraciones provocadas por las oscilaciones de actividad de organismos aislados) sin influencia alguna para la evolución biológica.

PRIMERA FASE DEL ORIGEN DE UN NUEVO NIVEL DE ORGANISMO. EL CAMPO CIRCUNSCRITO EFÍMERO.

d) El primer aprovechamiento del acontecimiento evolutivo que acabamos de exponer tuvo que ser el siguiente. En alguna de estas asociaciones hay organismos subordinados que llegan a percibir como estímulos desencadenantes de su actividad precisamente las modificaciones, en la alteración del ámbito, que han llegado a determinar colectivamente él, y otros organismos que acostumbran a actuar sincrónicamente. Reflexionemos un momento sobre lo que significa esta aptitud, sobre las ventajas selectivas que pudieron imponerla y perfeccionarla, y sobre las circunstancias que la hicieron posible.

Cuando un organismo asociado a otros adquiere esta aptitud, el hecho significa que percibe la actividad integrada de organismos del mismo nivel y que utiliza esta percepción como estímulo desencadenante de la propia actividad. Es decir, el organismo ha adquirido la aptitud de percibir un tipo de estímulos que ningún organismo había adquirido antes. Con ello estos organismos llegan al umbral mismo, pero sin haberlo franqueado todavía, de la elevación de la realidad a un nuevo nivel de integración energético-material (elevación, no se olvide, que exige la transformación simultánea de los organismos y de un medio) (Nota 24). Sólo cuando estos estímulos lleguen a establecerse y a inter-relacionarse con regularidad, como consecuencia de una ulterior evolución de los organismos, éstos se habrán elevado a integrar, sobre ellos, nuevos organismos de un nivel de integración energético-material, y los estímulos habrán llegado a constituir el medio que tales organismos necesitan y constituyen. De ello trataremos en el siguiente apartado.

¿Qué ventajas selectivas ha podido ofrecer esta aptitud ganada por un organismo de percibir, como estímulo desencadenante de su actividad, la actividad de organismos del mismo nivel? Parece evidente que la aptitud sólo puede ser adquirida por organismos íntimamente asociados que vivan cooperando íntimamente; pues bien, para tales organismos la ventaja selectiva en favor de la cooperación resulta obvia. En una mera asociación (por ejemplo la de células en un vegetal), los estímulos de los organismos asociados proceden en buena parte de otros organismos asociados. De este modo, en el curso de la evolución, efectos de la actividad de unos adquieren la significación de estímulos especiales que determinan la actividad de otros en provecho general. Pero, para que dos organismos asociados coordinen sus actividades generales de modo que se sucedan, se requiere lo siguiente: que incida un estímulo (Nota 25) en uno de ellos; que repercuta este estímulo en la actividad general de él; que esta actividad general desencadene en él una respuesta especial que actúe de estímulo para el otro organismo asociado; y que este estímulo repercuta en la actividad de este segundo organismo. Y, análogamente, para que dos organismos asociados coordinen sus actividades generales de modo que sean simultáneas, es necesario: que incidan a la vez en ambos organismos estímulos iguales; que estos estímulos repercutan del mismo modo y sincrónicamente sobre ambos organismos hasta poner en marcha la actividad conjunta de ellos; y que esta actividad conjunta determine en ambos el desencadenamiento simultáneo de una respuesta igual. La sucesión de actividades en el primer caso, o el sincronismo de ellas en el segundo, pueden producirse dentro de un satisfactorio margen de tiempo. Pero parece indudable que la coordinación en los dos casos puede llegar a ser mucho más precisa cuando ambos organismos hayan adquirido la aptitud de percibir directamente las oscilaciones de la actividad general del otro y de tomarlas como estímulo de la propia actividad general; en tal caso, basta la percepción por uno de ellos de un estímulo común para que casi simultáneamente se desencadenen, en los dos, las actividades coordinadas.

Falta por señalar las circunstancias que hicieron posible que un organismo adquiera una tal actitud. Parece ser, como siempre, la culminación de un perfeccionamiento progresivo de la interioridad del organismo asociado que la adquiere y del medio interno que le brinda la asociación. Naturalmente que la comprensión de cómo se fueron impulsando gradual y recíprocamente ambos perfeccionamientos en la filogenia y de cómo lo hacen en la ontogenia constituye un problema diferente para cada nivel de organismo. Pero en todos los casos es obvio que la asociación ha tenido que irse perfeccionando por la selección natural de variantes más aptas para pervivir hasta reproducirse, y que este perfeccionamiento, en resumidas cuentas, se remite a la selección de las variantes más capaces de establecer y conservar medios internos convenientes para los organismos que constituyen la asociación. De este modo, una asociación se perfecciona porque los organismos asociados se especializan en funciones complementarias tales que permitan el máximo aprovechamiento del medio exterior y las convenientes estabilidad y diversificación de los medios internos que la asociación constituye para los organismos asociados. Ahora bien, tanto el mejor aprovechamiento del medio exterior por la asociación, como el ajuste y estabilidad creciente de los medios internos, sólo se producen en una asociación, por el perfeccionamiento de la capacidad de los organismos asociados de responder adecuadamente a estímulos cada vez más finos (y, así, aprovechar más eficazmente el medio general y cooperar más íntimamente unos con otros organismos asociados); pero este perfeccionamiento de los organismos significa, a su vez, estabilización y diversificación del medio que unos a otros se constituyen, y, con ello, la posibilidad de que, en este medio más estabilizado, comiencen a operar como estímulos alteraciones ambientales sucesivamente más finas, y que, así, se vayan seleccionando organismos asociados con aptitud creciente de percibirlas y aprovecharlas. Finalmente, como asíntota de este perfeccionamiento paulatino y recíproco de medios y de organismos, algunos de éstos terminan por percibir como estímulos las alteraciones ambientales más finas que les es posible dada su naturaleza; a saber, comienzan a responder a la interferencia que, sobre los efectos ambientales de la propia actividad, provocan los efectos de la actividad de otros organismos de la asociación vinculados con máxima intimidad (Nota 26).

Falta la siguiente especificación para entender cómo la alteración puede actuar como estímulo (cómo puede retroceder, cómo puede ser percibida). El campo físico automantenido y circunscrito que define a un organismo está continuamente sujeto a pequeñas oscilaciones en virtud de las cuales se mantiene el equilibrio dinámico que le distingue (Nota 27). Como sabemos, estas oscilaciones del campo físico definidor de un organismo determinan en el ámbito el trastorno de un nivel de integración energético-material inmediato inferior al del organismo. (De pasada señalemos que este nivel inferior es el de la solución de continuidad que separa el campo físico circunscrito constitutivo del organismo, del campo físico general (del ámbito) de la misma naturaleza; esta solución de continuidad vincula el organismo al ámbito como algo a la vez, distinto y dependiente).

Pero además, de vez en cuando, el campo físico definidor de un organismo se ve sometido a oscilaciones más intensas (que él mismo condiciona) que se provocan por una determinada coordinación de actividades de los organismos subordinados que, a su vez, responde a un estímulo constituido por un coorden de información que sólo el organismo superior mismo puede integrar sobre la actividad de los inferiores.

Parece que, entre los dos tipos de oscilaciones, se tienen que dar las tres relaciones siguientes que explican que la segunda causada por un organismos pueda actuar directamente de estímulo para otro organismo íntimamente asociado del mismo nivel: 1) Las dos clases de oscilaciones tienen la misma naturaleza física, como alteraciones que son de un mismo campo; 2) Una y otra dependen, por una parte, de variaciones en la coordinación energético-material de que surge el organismo en cuestión, y, por otra parte, de variaciones en el campo físico general del mismo nivel de integración que las oscilaciones del organismo (nivel que, como hemos dicho, constituye obviamente el contorno inmediato del organismo); y 3) las oscilaciones de la primera clase, aunque de la misma naturaleza, son mucho menos amplias e intensas que las de la segunda clase (Nota 28); se explica, pues, rigurosamente, no sólo que las alteraciones de la segunda clase puedan interferir con las de la primera clase producidas por otro organismo del mismo nivel, sino que esta interferencia se distinga por su intensidad por todas las demás que, de su naturaleza, vengan del ámbito, de modo que también objetivamente pueden constituirse en señal inequívoca de un acontecimiento con valor potencial para el organismo receptor.

SEGUNDA FASE DEL ORIGEN DE UN NUEVO NIVEL DE ORGANISMO: EL CAMPO CIRCUNSCRITO PERMANENTE

e) Tenemos, pues, organismos de un mismo tipo (hasta este momento el nivel de integración máximo logrado en la evolución de la biosfera) asociados por la capacidad, recién adquirida, de percibir como estímulo desencadenante de la propia acción las alteraciones del ámbito provocadas por otros de ellos. Estos organismos (cuyo sincronismo de acción, por ventaja para individuos asociados y para la asociación, ha condicionado el perfeccionamiento recíproco de unos y de otra hasta este eminente logro) han llegado hasta el umbral mismo de constituir sobre sus individualidades el organismo de nivel energético-material inmediato superior (de constituir la proteína, si se trataba de moléculas endergónicas; de constituir la célula, si se trataba de proteínas; de constituir el animal, si se trataba de células). Pero aunque estén en condición propincua para atravesar el umbral, es obvio que aún no lo han hecho.

En efecto, ahora tenemos unos organismos cuya acción se determina por unos estímulos que son las alteraciones directas provocadas en un nivel general del ámbito por la acción de organismos del mismo tipo, a fin de coordinar acciones con provecho creciente para los organismos asociados. Para que surja un organismo de más integración energético-material sobre el coorden de los anteriores (para que la "asociación" se transforme en "organismo"), dado lo que es un organismo es necesario: a) que la alteración de un campo general de un ámbito (alteración que sirve de estímulo vinculador de las actividades de organismos asociados) se deslinde del resto de tal campo general, se constituya en individualidad, en un campo circunscrito; y b) que estas individualidades estén sostenidas por un medio que haya surgido con ellas (medio, ni que decir tiene, que, como ellas, surge informe, virgen de evolución) y que, complementaria y recíprocamente (con los nuevos organismos), se perfeccionará a lo largo de una nueva etapa de evolución biológica, en la que toda la biosfera se irá elevando a un nivel más de integración energético-material (Nota 29).

Según lo dicho, el problema, básico de la biología, del origen y naturaleza de los seres vivos, se puede plantear en los siguientes términos más concretos: ¿Cómo puede verificarse el hecho de que la alteración de un campo general del ámbito (alteración que sirve de estímulo vinculador de las actividades de organismos asociados) se transforme en un campo circunscrito, estable, automantenido, en una palabra, en un organismo de nivel superior al de los asociados? ¿Qué cualidad general de la realidad parece implicar tal transformación? ¿Qué supone, qué significa ésta? Veamos qué podemos vislumbrar de estas esenciales preguntas desde los puntos de vista alcanzados.

Ante todo, parece evidente que es necesario, a) que la alteración rompa la coherencia del nivel alterado, y b) que la ruptura pueda mantenerse. Vamos a examinar ambas condiciones. Con respecto a la primera, basta considerar que, en la realidad sujeta a un único proceso de evolución coherente, la ruptura de la coherencia del nivel alterado determinada por la alteración parece equiparar ambos hechos (ruptura y alteración); como en el nivel inferior, la alteración implica incorporación o supresión del nivel de integración inmediato inferior, y la ruptura, el establecimiento de una solución de continuidad que siempre posee, estratificadamente, un nivel de integración también inmediato inferior a dicho organismo alterado; (tal vez, toda alteración de nivel implique siempre soluciones de continuidad compensadoras).

La cuestión es, pues, la del mantenimiento -en cierto modo simultáneo- de la solución de continuidad y de alteración; es decir, la de cómo se establece un punto más o menos estable (un origen más o menos permanente) de energía potencial en dicho nivel general que hasta ahora se limitaba a ser alterado efímeramente por las oscilaciones de actividad de los organismos.

En cuanto alcanza una ponderación atenta de los hechos y de las interpretaciones de ellos a que llego, me inclino a pensar que el establecimiento de tal campo circunscrito exige una cualidad interior o intrínseca de él y una cualidad exterior o extrínseca. Ahora bien, como esta cualidad extrínseca no es sino una cualidad intrínseca de los campos circunscritos definidores de los organismos subordinados, puede decirse que dichas cualidades intrínsecas y extrínsecas necesarias para que se establezca un campo circunscrito nuevo son una misma cualidad, a dos sucesivos niveles de integración energético-material. Esta cualidad puede expresarse como la tendencia, mayor o menor, que manifiesta todo campo físico circunscrito, en cuanto aparece, a mantenerse a mantenerse como tal (o autoconservar su individualidad) (Nota 30). Para que aparezca un organismo (esto es, un campo físico circunscrito con la aptitud de automantenerse indefinidamente, mediante la coordinación de actividades de organismos de nivel inmediato inferior) parece indispensable que la marcha de la evolución biológica establezca unas condiciones en las que se apoyen primero y luego vayan reforzándose progresivamente, ambas tendencias al automantenimiento de la individualidad de tales campos circunscritos de dos sucesivos niveles.

¿Cómo puede llegar a constituirse este reforzamiento? Parece que lo primero hubo de ser que la actividad de los organismos inferiores llegara a establecer un campo circunscrito permanente. A que resultara este hecho, pudo haber contribuido alguno de estos efectos (tal vez todos, pues todos ofrecen ventajas selectivas para que sea más eficaz la cooperación de los organismos meramente asociados): 1, que la alteración determinada por la acción conjunta de los organismos inferiores tenga una regularidad, una amplitud, intensidad y modo de originarse tales que el campo circunscrito en que se traduce tenga una especial estabilidad (presente una inercia mayor a desaparecer) (Nota 31); 2, que aumente el número de organismos inferiores "íntimamente" asociados del modo dicho (Nota 32), lo que prolongará la persistencia de la alteración, sobre todo si algunos de los organismos así asociados se especializan en responder con distinta premura (hecho éste que ofrece la ventaja adicional de conseguir que la respuesta colectiva de la asociación -que no es todavía sino la suma de las respuestas individuales de los organismos "íntimamente" asociados- persista mucho más tiempo que el que pueda mantenerse cada respuesta de los organismos asociados); (Nota 33) y 3, que, asimismo, los organismos inferiores "íntimamente" asociados se especialicen en iniciar la actividad (actividad que actuará luego como estímulo de otros "íntimamente" asociados) por estímulos regulares diversos, hecho que aumenta la frecuencia con que se inicia la alteración (con que se produce el campo circunscrito) (Nota 34).

Estas tres tendencias (a la creciente estabilidad del campo circunscrito superior, inicialmente muy efímero; a la prolongación, por escalonamiento, de la causa que provoca el campo; a la frecuencia creciente con que éste se inicia) es lógico que culminen en que el campo circunscrito se haga, primero, casi permanente y, por último, permanente. Llegado este momento se dan las condiciones objetivas que permiten e imponen la transformación brusca del campo circunscrito en organismo de un nivel de integración energético-material inmediato superior al de los organismos asociados (o, dicho de otro modo, la transformación de la asociación de organismos de un nivel en el soma de un organismo de nivel superior). Veamos en el siguiente apartado cómo se produce y lo que significa esta esencial transformación cualitativa.

El nuevo organismo y su medio correspondiente en relación con el organismo inferior, del que ha surgido, y el medio de éste.

Recapitulando lo expuesto, los organismos "íntimamente" asociados son organismos de una asociación que han llegado a percibir el paso de la inactividad a la actividad de organismos de un mismo nivel (coasociados) y a iniciar la propia actividad como respuesta (en cierto modo mimética) a tal estímulo. Por tanto, el nuevo estímulo tiene distinta naturaleza que toda la gama de estímulos a que normalmente responden los organismos del nivel de los asociados; y, sin embargo, también es evidente que este estímulo, de naturaleza nueva, en un principio se limitaba a perfeccionar, como se ha dicho, un concierto entre las actividades de diversos organismos de una asociación, concierto que previamente se había establecido ante estímulos propios de los organismos del nivel de los asociados. En resumen, inicialmente, el estímulo de nuevo tipo no era sino la señal de un estímulo normal previo; y la capacidad de percibirlo (en que culminó la acción conjunta de los organismos de un nivel) no hizo más que perfeccionar una cooperación ya existente entre tales organismos asociados.

En cuanto este nuevo estímulo se transformó, de campo circunscrito efímero en campo circunscrito permanente (como culminación del proceso estudiado en el apartado anterior), apareció un ser permanente con un nivel de integración energético-material inmediato superior al nivel de los organismos de cuya coordinación de actividades había surgido. Falta por inquirir cómo el campo circunscrito permanente pudo adquirir todas las características esenciales de un ser vivo (establecer un medio peculiar suyo y progresar complementariamente con él; poseer un modo de acción y de experiencia) y cuáles son las cualidades que hay que postular en los campos físicos circunscritos, tanto en el recién originado como en los que definen los organismos "íntimamente" asociados, de cuya coordinación de actividades ha surgido el nuevo campo circunscrito permanente. Al examen de esta cuestión dedicamos el presente apartado y reservamos el siguiente y último a interpretar la experiencia y la acción como características esenciales de los seres vivos.

1) Cuando el campo circunscrito se hace permanente es obvio que ha de perder la función que tenía cuando efímero de actuar como estímulo señal de la llegada de los estímulos normales al haz de organismos "íntimamente" asociados. Ahora bien, es indudable que cada vez que, en el curso de la evolución biológica, han surgido y se han afianzado campos circunscritos permanentes con un nivel de integración energético-material superior a los anteriores (la proteína, la célula, el animal) tales campos han terminado por ocupar toda la biosfera. Por tanto, la posesión de un campo circunscrito permanente tiene que ofrecer una extraordinaria ventaja selectiva potencial para las asociaciones que han llegado a adquirirlo. Esta esencial ventaja selectiva no puede ser sino que el campo circunscrito permanente se constituye en origen o sede potencial de nuevos estímulos, a los que coordine de modo antes imposible, y que, de este modo, establezca las bases para que los organismos asociados coordinen sus actividades con una eficacia esencialmente mayor

2) La naturaleza física de los estímulos que emanan desde el campo circunscrito permanente hacia los organismos "íntimamente" asociados que lo establezcan no puede diferir de la naturaleza del campo circunscrito mismo (Nota 35). Tales nuevos estímulos han de ser, pues, alteraciones efímeras y parciales dentro del campo circunscrito, de la misma naturaleza de éste, y que no lleguen a romper su coherencia espacio-temporal. (Han de ser campos subcircunscritos efímeros que se autocompensen, dentro del circunscrito permanente, sin que éste pierda su continuidad que, como vamos a ver, se ha vuelto esencial para la asociación de organismos subordinados).

3) Es claro que, dados su naturaleza y origen, tales cambios de estado internos que se producen en el campo circunscrito permanente no pueden ser sino señales, para organismos "íntimamente" asociados de la actividad de otros. Parece como si el conjunto de los organismos "íntimamente" asociados establecieran y mantuvieran el campo circunscrito permanente y como si, luego, diversos grupos de estos organismos "íntimamente" asociados lo "modularan", determinando en él, por su acción, alteraciones parciales y efímeras capaces de ser percibidas y de constituirse en estímulos para la acción de otros determinados grupos de tales organismos "íntimamente" asociados (Nota 36).

En conclusión, el campo circunscrito permanente brinda a los organismos "íntimamente" asociados la posibilidad de entrar en actividad ante un nuevo tipo de estímulos que corresponden a diferentes conciertos de actividad del conjunto de ellos.

4) Llegamos al punto crucial del origen de un nuevo tipo de organismo; para analizar con algún provecho este origen hay que recordar puntualizar de qué partimos.

Hay que tener muy presente que, antes de haberse originado el campo circunscrito permanente, la asociación como tal (aunque se mantenía y, es más se reproducía) no era un ser vivo sino un mero resultado del modo de vida de los organismos que la constituían. Esto significa, a) que los estímulos que hasta ahora operaban eran, y sólo eran, estímulo del medio propio de este nivel de organismos subordinados (estímulos que le son propios y habían sido establecidos en la etapa previa de la evolución biológica, entonces en su fase final), y b) que las actividades de tales organismos asociados consistían en sus respuestas para adaptarse individualmente a dicho medio suyo (Nota 37). Con la aparición del campo circunscrito permanente, se produce una notable inversión de los organismos "íntimamente" asociados que dan origen al campo: estos organismos utilizan, como hemos visto, como estímulos de su acción, no los estímulos anteriores, sino la coordinación de acciones de ellos mismos.

Como, naturalmente, nada puede automantenerse constituyendo un ciclo cerrado (Nota 38) (algo separado mágicamente del entorno), lo anterior significa que los organismos "íntimamente" asociados, junto con su campo circunscrito permanente que los vincula en un todo, no forman sino un conjunto unitario interpuesto entre, por una parte, la estimulación de los organismos asociados restantes enfrentados directamente con los viejos estímulos de su medio genuino, y, por la otra una respuesta de estos mismos organismos conforme a dicha estimulación

Así pues, esta intercalación parece establecer una sucesión de estímulos y respuestas:

I. Estímulos ejercidos por el medio de los organismos asociados (ámbitos interno y externo). Organismos asociados.

II. Respuestas de los organismos asociados parte de las cuales van a determinar estímulos para los organismos "íntimamente" asociados. Organismos "íntimamente" asociados vinculados unitariamente entre ellos por el campo circunscrito permanente.

III. Respuesta coordinada del conjunto de los organismos "íntimamente" asociados que van a determinar estímulos para los organismos asociados. Organismos asociados.

IV. Respuesta al medio externo.

En resumen, el establecimiento por la asociación de un nuevo nivel energético-material (del campo circunscrito permanente) implica una complejización en la cadena de estímulos y respuestas de la asociación. Este hecho significa que ha surgido un nuevo organismo sobre los anteriores y que, por tanto, a) han de conservarse los estímulos y respuestas (el medio) de los organismos subordinados, y b) ha de originarse un nuevo sistema de estímulos y respuestas: el medio nuevo congruente con el organismo recién surgido.

5. El proceso de origen del nuevo organismo (el hecho de haber surgido como culminación de la evolución conjunta de los organismos subordinados) nos impone la deducción de que, complementariamente, su medio ha surgido como culminación de la evolución del medio de los organismos subordinados. Este desarrollo se manifiesta en lo siguiente:

a) Por la marcha del proceso evolutivo (en que el nuevo organismo surge como coordinación de la actividad de los inferiores) los estímulos del nuevo organismos han de incidir en éste por mediación de los organismos de nivel inferior y nunca directamente (Nota 39). El medio del nuevo organismo ha de constar, pues, fundamentalmente de los mismos estímulos del medio anterior pero coordinados de modo nuevo con la mera adición de algunos estímulos más (Nota 40).

b) Los estímulos que actúan, así, sobre los organismos del nivel inferior han de tener la riqueza y regularidad necesarias para mantener a éstos vivos y con el grado de firmeza y en la percepción de variaciones de su medio y de ajuste mutuo que culminó en el establecimiento, sobre la asociación, del campo circunscrito permanente. Así, pues, los nuevos organismos se insertan en un nuevo medio que, a su vez, se va a configurar por ellos; y este hecho se produce mediante la protección creciente del medio anterior -y la consiguiente de los organismos subordinados - en el soma del organismo superior recién surgido.

c) Entre el organismo superior y su medio, por otra parte, y el organismo inferior y el suyo, por la otra, se dan las siguientes relaciones mutuas. Conservar el organismo inferior y el suyo, por la otra, se dan las siguientes relaciones mutuas. Conservar el organismo inferior y su medio es la condición sine qua non para la conservación y perfeccionamiento del organismo superior y su medio. Ahora bien, como lo expresa claramente la cadena de estímulos y respuestas expuestas con anterioridad, lo que condiciona la evolución conjunta de la biosfera es el progreso complementario y recíproco del organismo superior y de su medio (Nota 41), es decir, el progreso del organismo superior explica y da cuenta de la evolución del inferior y su medio, y no a la inversa (Nota 42).

6. Teniendo en cuenta las anteriores nociones evolutivas, es fácil entender los estímulos y respuestas que obran en los medios respectivos de los organismos subordinados y del organismo superior.

a) Los estímulos del medio externo, son señales del medio del organismo superior. Ante todo ¿cómo se ha producido este medio del organismo superior? Simplemente, en el surgimiento del medio del organismo superior culmina un cambio paulatino que el progreso de la asociación de los organismos subordinados ha ido determinando en el medio de los organismos subordinados. La asociación acota para los organismos que se asocian una parcela más o menos diferenciada del medio general de ellos; con el progreso de la asociación, este medio privativo de organismos asociados se fue haciendo cada vez más independiente del general, pero sin diferenciarse cualitativamente de éste (siendo el mismo, aunque con sus oscilaciones más amortiguadas y compensadas internamente). La asintonía de este proceso fue la incomunicación entre el medio privativo y el general. La incomunicación establece una diferencia cualitativa entre los medios interno y externo. El medio interno, en el que ha culminado el medio privativo previo de los organismos asociados, es el medio genuino de los organismos subordinados, que va a seguir evolucionando complementariamente con ellos, como luego diremos. El medio externo pasa a constituirse en medio del organismo superior, que hemos identificado con el campo circunscrito permanente recién surgido (Nota 43). Sin embargo, es obvio que lo anterior no pasa de ser una simplificación excesiva, ya que el organismo superior sólo podrá orientarse cada vez mejor en su medio genuino gracias a su capacidad creciente de mantener un medio interno que permita una interacción cada vez más compleja de los organismos subordinados (interacción de la que el mismo resulta).

b) Basta examinar las respuestas de los organismos subordinados para descubrir en qué consiste la simplificación. Los estímulos del medio interno desencadenan, en los organismos subordinados en que inciden, respuestas de dos clases: respuestas mediante las cuales ellos aprovechan el estímulo para mantener su individualidad; y respuestas que no los benefician directamente y que carecen de sentido si se consideran en términos de los organismos subordinados aisladamente. Los estímulos del medio interno que desencadenan respuestas de esta segunda clase son estímulos del medio del organismo superior, de la misma naturaleza que los estímulos del medio externo. Es, pues, evidente que el medio del organismo superior se extiende al medio interno (que en el medio interno se está edificando el medio del organismo superior, sobre el medio del organismo inferior). Este hecho, por una parte, está, profundamente de acuerdo con la idea de considerar el soma como ámbito del organismo superior (es decir, con la idea de restringir la individualidad del organismo al campo circunscrito permanente) (Nota 44); y, por otra parte, también lo está con la idea de que la evolución es un cambio general, recíproco y armonioso de seres y medios, en el que el surgimiento de un organismo de un nuevo nivel supone que, en torno a él, se ha elevado también a un nuevo nivel la coordinación del proceso de toda la realidad (Nota 45).

c) ¿En qué consistirán estos estímulos, tanto del ámbito interno como del ámbito externo, que actúan sobre el organismo superior? Ante todo, todos ellos han de tener obviamente, dos cualidades; han de ser estímulos determinados por respuestas conjuntas de muchos organismos subordinados directamente vinculados con los "íntimamente" asociados y, por tanto, en el campo circunscrito permanente; y, además, han de ser estímulos frente a los cuales (y por mediación del campo circunscrito permanente) los organismos "íntimamente" asociados puedan responder con una coordinación de actividades de ellos que determine, a su vez, una gama de respuestas en muchos organismos subordinados cuyo resultado integrado sea el adecuado para el organismo frente al estímulo en cuestión (Nota 46). Para comprender qué son y cómo se han establecido estos estímulos, consideremos sucesivamente el ámbito interno y el ámbito externo.

De los numerosos estímulos del ámbito interno (que todos por definición actúan sobre organismos subordinados) sólo se habrán seleccionado para actuar del modo dicho, evidentemente, algunos que, objetivamente: sean significativos del estado general del ámbito en una u otra variable de gran valor de supervivencia, en un principio para la asociación y, luego, para el organismo superior (y, por ende, para los organismos subordinados); y que, además, para ellos se haya ido estableciendo, en el curso de la evolución, una respuesta general, primero de la asociación, luego del organismo superior.

Entre la gran variedad de estímulos que va coordinando, unas con otras, a las actividades de los organismos subordinados progresivamente especializados dentro de una asociación, han de poseer forzosamente dicha doble propiedad aquellos que han de operar sobre un tipo especial de organismos subordinados: a saber, los determinados organismos subordinados que inician la rampa que conduce hacia el organismo superior (es decir, aquellos que están en la antesala misma de los organismos subordinados asociados tan "íntimamente" que primero aprenden a reaccionar a campos circunscritos efímeros y luego a mantener y modular por su concierto de actividades, el campo circunscrito permanente) (Nota 47). Por lo demás es evidente que la complejidad del ámbito interior y la variedad de influencias internas y externas que lo modifican hace imposible que exista un tipo de estímulo que sea capaz de dar cuenta por sí solo del estado general del ámbito. El estado general del ámbito interno y externo para el organismo superior sólo resultará de la coordinación de una serie de estímulos, todos significativos para determinar la respuesta adecuada de dicho organismo (Nota 48).

(Antes de analizar estos estímulos en el ámbito interno y en el ámbito externo del organismo superior, conviene tener muy presente que, dada la unitariedad y coherencia esencial del campo circunscrito permanente, ninguno de éstos estímulos influirán sobre éste (es decir, sobre el organismo superior) puede hacerlo de modo discreto o absoluto; en efecto, la coherencia interna del campo circunscrito permanente hace en cada instante realice una sola acción (sea un solo campo de líneas de fuerza de una misma naturaleza), acción determinada por la coordinación de los efectos ejercidos en el ámbito por la actividad en cada momento de todos los organismos "íntimamente" subordinados (coordinación de la que el campo circunscrito resulta y mediante la que se mantiene). Así, pues, con todos los estímulos cualitativamente distintos incidentes sobre innumerables organismos subordinados se compone un estímulo unitario que actúa sobre el organismo superior. Esta conclusión es válida para todo organismo cualquiera que sea su nivel de integración energético-material; se aplica, por consiguiente, también al organismo subordinado mismo; también ésta responde, pues, a un estímulo unitario compuesto por los efectos de estímulos diversos que actúan sobre organismos subordinados, a su vez, a él. Esta manera de componerse los estímulos nos habla de la naturaleza del medio de cada organismo y de la evolución de los medios en términos de los organismos y viceversa.

He aquí una primera inducción que parece imponerse. En la constitución del estímulo complejo que opera sobre el campo circunscrito permanente definidor de un organismo dado han de integrarse necesariamente (de modo directo o indirecto) todos los estímulos que son significativos para los organismos subordinados; y, además, la respuesta integrada (una) que frente al estímulo va emanando del campo circunscrito permanente ha de ser tal que permita que los organismos subordinados puedan dar a sus estímulos las respuestas que los mantienen vivos. ¿Cómo puede producirse esto? (Tal es el problema de la coordinación de procesos de distinto nivel).

Teniendo en cuenta lo expuesto en el largo inciso anterior, volvamos a considerar el ámbito interno de un organismo dado. El ámbito interno, según hemos visto, es, a la vez, (1) un sector importante del sistema receptor de componentes del estímulo del organismo superior y (2) el conjunto de todos los ámbitos de los organismos subordinados dentro del soma superior. Todos estos diversos ámbitos particulares de los organismos subordinados tienen que tener dos cualidades para, (1) sostener al correspondiente organismo subordinado y (2) contribuir al sistema receptor de los componentes del estímulo del organismo superior. Estas cualidades son: (1) poseer todas las variables necesarias para mantener con vida sana los correspondientes organismos subordinados sin que se perturbe por sus oscilaciones el campo circunscrito que define estos organismos subordinados; y (2) poseer una serie de variables a cada una de las cuales esté especializado a responder con una acción conjunta uno de los tipos de organismos subordinados que conviven en el ámbito. Ni que decir tiene que las variables de tipo 1 son muy numerosas (ya que el organismo subordinado está formado por organismos sub-subordinados receptores de muchos estímulos parciales); la condición necesaria para que los efectos, que causan continuamente sobre todo organismo subordinado puedan integrase con el efecto que en éste determina la variable 2 a que él esté especializado (de modo que este efecto pueda actuar como componente significativo del estímulo del organismo alto) es que las oscilaciones de las variables 1 estén bien amortiguadas a un nivel óptimo en dicho ámbito interno.

Claro que la posibilidad de que se establezca un ámbito interno de variables de tipo 1 bien estabilizadas depende, recíprocamente, de la diferenciación y coordinación de funciones que se hayan ido estableciendo (a lo largo de la evolución de la asociación y luego del organismo superior mismo) entre los organismos subordinados. (Esta diferenciación, a su vez, sirve de base para la diferenciación de ámbitos internos dentro del soma del organismo superior). Bien puede decirse que ha de constituir una línea de progreso, establecida por el condicionamiento mutuo, entre cuantos de perfeccionamiento de especialización y ajuste mutuo de los organismos que viven en él.

Destaquemos ahora algo con mucho interés para nuestro orden de ideas. La especialización de un organismo no significa disminución de la complejidad interna de él ya que esta complejidad (impuesta por la historia evolutiva de que surgieron los organismos de su nivel) le es inherente por depender de las complejas necesidades de los organismos subordinados que lo constituyen; por tanto, la especialización de un organismo no significa reducción de la complejidad de sus nexos con el ámbito, ni, por tanto, de la complejidad de los efectos de los organismos subordinados con que se integra el estímulo unitario que opera sobre su campo circunscrito permanente; la especialización solamente significa que los nexos del organismo con los organismos subordinados y los de éstos con el ámbito se han vuelto tan firmes y regulares, por la estabilidad del ámbito, que el organismo superior puede responder a un determinado estímulo variable que actúe sobre algún determinado organismo subordinado; bien entendido que el efecto, que este estímulo cause en el campo circunscrito permanente definidor del organismo superior actúa sobre éste integrado con lo que componen los restantes efectos, suerte de fondo ligeramente oscilante sobre el que resuena el efecto del estímulo objeto de la especialización (Nota 49).

En resumen, el espacio interno delimitado por la superficie del soma de un organismo está constituido por un conjunto más o menos numeroso, de ámbitos diferentes, cada uno de los cuales, 1) está mantenido constantemente por la coordinación de actividades de organismos subordinados, y 2) depende, a su vez, de la coordinación de todos por la actividad conjunta del soma. Esta actividad conjunta (que es, al fin y al cabo, coordinación de actividades de organismos subordinados) ha de estar determinada en cada momento por un estímulo unitario en el que participe alguna nota del estado de cada ámbito particular en función de los restantes. Cada ámbito particular tiene que proveer todos los estímulos necesarios para mantener todos y cada uno de los organismos subordinados, y, además, seleccionar de entre estos estímulos un cierto número de ellos que sean significativos de alteraciones de los ámbitos dichos que sean corregibles por la acción conjunta del organismo superior. Como lo mismo vale para todos y cada uno de los somas de los organismos subordinados (y para los somas de los organismos subordinados de los anteriores, etc.), llegamos a la siguiente conclusión respecto al ámbito interior delimitado por la superficie del soma de un organismo: 1) este ámbito está constituido por un conjunto de ámbitos de organismos subordinados, cuyos somas están, a su vez, constituidos por otros conjuntos de ámbitos (de subámbitos) de los organismos de nivel inmediato inferior, etc., hasta llegar a un nivel de complejidad que corresponda a lo establecido por la evolución cósmica de la Tierra (el molecular, cuya evolución culminó en el mar primitivo en equilibrio con la atmósfera); 2) cada ámbito, pues, supone la persistencia, en subámbitos de los sucesivos niveles, de todos los estímulos de los organismos subordinados de los sucesivos niveles de integración decrecientes; 3) entre los estímulos del ámbito que inciden en los organismos de un nivel dado se ha ido seleccionando, gracias a la estabilización progresiva de los ámbitos correspondientes, unos determinados que provocan la respuesta integrada de organismos subordinados especializados, respuesta cuyo efecto se integra con el de otras respuestas análogas para constituir, entre todas, el componente interno del proceso estimulador del organismo superior. De este modo un organismo aparece como resultado de la evolución conjunta (establecida en la filogénesis y en la ontogénesis) de organismos de los sucesivos niveles y de los ámbitos que los sostienen (Nota 50).

d) Lo anteriormente expuesto con respecto al ámbito interno de un organismo nos permite comprender la naturaleza de los estímulos y del ámbito externo a un organismo aislado y cómo este ámbito externo se transforma en medio (es organizado por el organismo recién surgido). En efecto, resulta ante todo obvio que, por la individualidad de todo organismo, los estímulos del ámbito externo que actuaban sobre el soma de un organismo recién surgido tenían que ser inicialmente análogos a los que operaban desde el ámbito interno. En particular 1) tenían que operar sobre organismos subordinados y determinar ellos una respuesta cuyo efecto se habrá de integrar en el proceso estimulador, unitario, del organismo superior; 2) esta determinación exige que sea estable el ámbito del organismo subordinado receptor del estímulo y, para ello, que este organismo viva en un ámbito interno estabilizado, al que ha de incidir el estímulo exterior; y 3) estímulos exteriores operarían ya sobre la asociación de que surgió el organismo superior, por haber ello llegado a significar un estado del medio al que cupiera dar por la asociación una cierta respuesta normal adecuada, por una coordinación directa de actividades de organismos subordinados.

¿Cómo la aparición del campo circunscrito permanente va a transformar el ámbito externo, en que se encuentra la asociación, en medio del organismo superior? Hemos visto que la transformación de la asociación en el soma de un organismo supone, en el ámbito interno, la organización de todos los procesos energético-materiales de los organismos y medios de nivel inferior hasta un nivel más de integración; persisten todos los niveles anteriores y con ellos se organiza uno superior, nuevo, cuyo punto focal (que resulta y da cuenta del proceso conjunto) es el campo circunscrito permanente. Ahora bien, fuera de la superficie limitante de la asociación (y, por tanto, en el momento de surgir de ella el nuevo organismo) se encontraba el ámbito exterior cuyo nivel de integración energético-material no excede del general máximo de la biosfera; es decir, es explicable como resultado de la evolución general del cosmos en la Tierra; este ámbito general hasta este momento no está influido (o lo está local y efímeramente) por las asociaciones de organismos subordinados que viven en él. Bien entendido que tal ámbito exterior, su grado de organización logrado en la evolución cósmica, constituye, en cambio, el supuesto y la base necesarios para que hayan surgido y se mantengan en equilibrio con él, primero dichas asociaciones y luego los organismos que surgen sobre ellas. Veamos cómo este surgimiento (la aparición del campo circunscrito permanente) influye en las relaciones entre la asociación y el medio.

Consideremos primero la dirección e influencias centrípetas. Los estímulos incidentes cambiarán de significado y podrán integrar sobre ellos (dicho concretamente, sobre los efectos de las respuestas que desencadenan en organismos receptores subordinados) el componente externo del estímulo que guía la acción conjunta del organismo superior. Parece obvio que toda la acción conjunta de la asociación, frente a variaciones del ámbito exterior, necesariamente pasará a estar guiada por el estímulo unitario complejo en cuanto lo esté la acción conjunta frente al ámbito interno (ya que en caso contrario se produciría una desarmonía entre la actividad interna y externa, incompatible con la individualidad del organismo y con la coordinación hacia él de todos los procesos somáticos) (Nota 51).

Así como la integración del componente interno de su estímulo brinda al organismo superior, desde su surgimiento mismo, una información procedente del ámbito interno que es distinta (posee un grado más de integración) que la que operaba y seguirá operando sobre los organismos subordinados, del mismo modo la integración del componente externo de su estímulo brinda al organismo superior una información procedente del ámbito externo del mismo grado, superior, de integración. De hecho: 1) Ambos componentes, interno y externo, se fusionan en un solo estímulo unitario que constituye el único nexo aferente del organismo con el ámbito, tanto en su vertiente interna como externa. 2) Por tanto, este estímulo (este proceso estimulador) tiene la misma naturaleza que el campo circunscrito permanente; el estímulo es un proceso que continuamente confluye de todo el ámbito -encauzado en la actividad de organismos subordinados- para mantener y modular el organismo. 3) La misma naturaleza que el estímulo del organismo y que éste mismo tiene la respuesta que en dirección eferente surge del campo circunscrito permanente; comienza en él como un proceso unitario complejo y al separarse se va diversificando, y determinando simultáneamente un coorden progresivamente más complejo de organismos subordinados que terminan, a la vez, por modificar el ámbito interno y por adaptar el soma al externo; no es necesario decir que esta respuesta no la podrían componer los organismos subordinados si estuvieran meramente asociados y que el grado de integración de la respuesta corresponde al grado de integración del estímulo. Y 4) conviene puntualizar que el carácter unitario del organismo (su naturaleza de campo físico) hace que en él se confundan existencia y actividad (está en perpetuo origen desde el proceso estimulador hacia el proceso de respuesta).

La respuesta es, como el estímulo, algo unitario e inseparable en sus dos vertientes interna y externa; tiende a ajustar el ámbito interno pero no puede hacerlo sin ejercer, a la vez, acciones más o menos complejas sobre el ámbito externo. Y los componentes internos del estímulo y de la acción tienen el mismo nivel de integración y son inseparables de los componentes externos. Teniendo lo anterior en cuenta, volvamos, no obstante, la atención hacia la evolución de la relación con su ámbito interno ya considerado.

Páginas atrás señalamos que en el momento de surgir los primeros organismos de un nuevo nivel de integración, el ámbito exterior no está influido por él (ni por los organismos subordinados por él que influyen, en cambio, en los ámbitos internos) (Nota 52). La aparición del campo circunscrito permanente permite a éste integrar en un estímulo diversas variables del ámbito general que están correlacionadas de algún modo regular (y que tuvieran ya por separado significación de estímulo para los organismos subordinados); y siempre que, además, la información de un nivel más de integración que así se consiga permita obtener una respuesta adecuada del mismo nivel de integración que el estímulo. Ni que decir tiene que esta nueva reacción con el ámbito inicia un medio peculiar: adapta el organismo superior al ámbito por una combinación de variables que constituye el medio peculiar suyo y ello a la vez que desconoce las variables aisladas, que, en cambio, obran de estímulo sobre los organismos subordinados (en el ámbito interno del superior). Se eleva, pues, a un nuevo orden de alteraciones ambientales, más elementales, primitivas y generales, pero sin influir en un principio en ellas.

Las cosas cambian en cuanto los organismos de un nuevo nivel de integración, así surgidos, se reproduzcan hasta colmar la biosfera a expensas de las meras asociaciones y de los organismos subordinados independientes. Los nuevos campos circunscritos permanentes en los que confluyen y de los que salen diversas combinaciones de unas mismas variables han de confluir necesariamente. Su comunidad de origen y de constitución los sujetará a un mismo proceso de evolución coherente; por constituir los múltiples modos de unos mismos procesos de estimulación ejercidos por el ámbito y de reacción a éste, son potencialmente perceptibles unos por otros y objetos de actividad recíproca. Cuando, por haber colmado la biosfera, el adaptarse de múltiples formas a la percepción y acción recíprocas llega a constituir la forma principal de las ventajas selectivas, los organismos superiores se constituyen en medio los unos de los otros; van perfeccionando sus ajustes mutuos (de aprovechamiento de residuos, de depredación, de parasitismo, de simbiosis, de asociación) y, de este modo, a organizar el ámbito general, a modificarlo complementaria y paulatinamente con la propia modificación (Nota 53), a constituirlo en medio genuino.

Veamos, pues, que fundamentalmente cada organismo de un nuevo nivel de complejidad inicia una etapa nueva de la evolución de la biosfera gracias a que combina, tanto los estímulos como las respuestas que operaban en organismos subordinados, respectivamente, en estímulos y respuestas unitarios, de un nuevo tipo (Nota 54). Esto traba a la realidad en un nuevo orden de vínculos que permite (y exige) que se mantenga el tejido de los antiguos. Ni que decir tiene que la elevación del ámbito de la biosfera a un nivel más de organización por nuevos vínculos se verifica gracias a que los procesos naturales de todo tipo que obraban antes como estímulos (cualquiera que fuese su índole física, y por tanto, el nivel interno del organismo subordinado en que inciden) terminan provocando una modificación en la actividad conjunta de organismos subordinados, modificación que, por tanto, tiene siempre la misma índole física y que ha llegado a confluir en el campo circunscrito permanente que define los organismos superiores. Pues bien, esta capacidad radicalmente nueva que han adquirido (como culminación de un proceso evolutivo inteligible) algunos organismos subordinados (los que hemos denominado "íntimamente" asociados) permite que algunos organismos subordinados lleguen a percibir estímulos del ámbito general que posean también la misma índole física que el efecto causado en el ámbito por la propia acción. Así, en el estímulo complejo que guía el organismo superior, se integran, junto con estímulos antes operantes, un nuevo tipo de estímulo (repitamos que todos inicialmente operaban desde los organismos subordinados). Los nuevos estímulos elementales (por lo demás, de acuerdo con la índole del campo físico definidor de los organismos de nivel de integración creciente, que corresponde, a la inversa, con un nivel físico del ámbito más elemental y general -véase (Nota 24)-) van trabando unos con otros a los nuevos organismos por nexos más extensos (distantes), sutiles y generales.

CONCLUSIONES: LA EXPERIENCIA Y ACCIÓN COMO CARACTERES ESENCIALES DE LOS ORGANISMOS

En el primer apartado de esta publicación postulamos que los organismos se distinguen de los demás seres por su capacidad de experiencia y de acción. Están definidos esencialmente por una carga de energía potencial mediante la cual ejercen permanentemente acciones que les permiten mantener su individualidad frente a las variaciones constantes del ámbito en que se encuentran. Su individualidad radica, precisamente, en esta carga de energía potencial (a la que hemos denominado campo circunscrito permanente) mantenida dentro de un determinado nivel energético material del ámbito de la Tierra (dicho más concretamente, del ámbito de la biosfera terrestre (Nota 55)). Por el segundo principio de la termodinámica, estos campos circunscritos permanentes tienden continuamente a desaparecer confundiéndose con el correspondiente campo físico general; por otra parte, la propia persistencia es esencial para la reconstrucción propia; por todo lo cual los organismos, así definidos en su esencial individualidad, continuamente se mantienen por un equilibrio dinámico entre desaparición y reconstrucción.

Esta definición de los organismos como campos físicos permanentes, capaces de acción y de experiencia llevó a considerar como propiedad fundamental de todo organismo la resistencia a desaparecer como un todo coherente y la aptitud de conseguirlo manteniendo el coorden de las actividades de los campos físicos definidores de organismos subordinados a él. Por otra parte, la identidad entre la naturaleza del campo circunscrito definidor de los diversos tipos de organismo (proteína, célula, animal) y sendos tipos de campo físico obliga a considerar esta propiedad general de los seres vivos en función de la propiedad general de los procesos (a saber, que a todo proceso le es impuesto un curso obligado y muchas veces constante por la coordinación general de todos). según esto, los núcleos de individualidad están enfrentados y resultan del curso evolutivo de la realidad en su entorno. en fin, a partir de este enfoque evolucionista se ha procurado inducir (con el apoyo de hechos y leyes biológicos generales): el proceso de origen de cada nuevo nivel de organismo en función de la naturaleza y evolución del entorno en que se encuentra; y por último, la relación existente entre el nuevo organismo y su medio en relación con el organismo inferior del que ha surgido y depende y el medio de tal organismo subordinado.

Como conclusión de toda esta laboriosa exposición volvamos a nuestro enfoque inicial para hacer algunas puntualizaciones respecto a la capacidad de experiencia y acción como característica esencial de los seres vivos

1. Es ante todo, evidente que el organismo superior se vincula a los procesos ambientales (y los traba) de un modo distinto de como lo hace los organismos subordinados (su proceso estimulador y su proceso de reacción sobre el ámbito son de otra naturaleza). Por consiguiente, los organismos de un nivel de integración dado (el proteínico, el celular, el animal (Nota 56)) reciben una información y ejercen una acción cualitativamente distintas que las correspondientes a los organismos de los restantes niveles. Podemos decir que su modo de acción y de experiencia son característicos.

2. Aunque los organismos de un nivel dado estén vinculados con el ámbito mediante un tipo de enlace distinto que el correspondiente a los organismos de los demás niveles, el surgimiento del organismo superior significa que el ámbito en su conjunto (la biosfera) ha pasado a trabarse de un modo más íntimo y más rico en vínculos. En efecto, la aparición y mantenimiento de los organismos de un nivel exige la persistencia de los organismos de cada uno de los niveles inferiores con el alto grado de evolución conjunta que permite el ascenso al nivel inmediato superior y la consiguiente trabazón del medio que ello implica.

3. El organismo de un nivel de integración dado puede definirse esencialmente por su modo de información y acción. En efecto, el campo circunscrito permanente que define a un organismo tiene la misma naturaleza física que el proceso estimulador y que el proceso efector de cuya interacción el organismo continuamente resulta. Y no se entiende cómo pudiera ser de otro modo.

4. Tanto el proceso de estimulación de un organismo como el proceso de acción que él ejerce (y, por tanto, el organismo en sí) se confunden con efectos de la coordinación de acciones de organismos subordinados. (Decimos "con efectos de la coordinación de acciones", y no simplemente, "con la coordinación de acciones", para indicar el cambio de cualidad que supone el salto de los organismos de un nivel dado al organismo de un nivel más de integración energético-material).

5. Si un organismo se identifica con su acción y si su origen y naturaleza se identifica con efectos de los organismos subordinados, puede afirmarse: a) que la acción de un organismo equivale a su automantenimiento, y b) que, a su vez, este automantenimiento equivale al mantenimiento de las actividades de organismos subordinados de cuya coordinación de efectos él resulta.

Como lo anterior se aplica del mismo modo a los organismos subordinados (a los organismos de cualquier nivel) tenemos que (en contra de la falsa noción que puede imponernos la consideración de los somas) los organismos son puro dinamismo (proceso) remansado, apoyado en puro dinamismo (proceso) remansado de otro nivel de integración, y todo ello apoyado en el coorden de proceso dirigidos establecidos por la evolución cósmica en la Tierra.

6. El hecho de que un organismo sea puro proceso significa que es un campo físico unitario (de un nivel dado de integración energético-material) capaz en cada momento de modular una única respuesta frente al estímulo integrado que constantemente le llega.

La coordinación de acciones de organismos subordinados, cuyo efecto es el mantenimiento de un organismo, y la coordinación de acciones de organismos subordinados, cuyo efecto es su estimulación se confunden en un solo efecto: el campo circunscrito permanente más o menos alterado y de uno u otro modo por el estímulo. Ni que decir tiene que el componente conservador del organismo (que, en último término, se remite a la estabilidad de los ámbitos de los organismos subordinados) ha de ser más fuerte en todo momento que el componente estimulador del campo circunscrito permanente base de la experiencia y acción del organismo (que, en último término, se remite a variaciones regulares (Nota 57) de los ámbitos internos y externos que operan coherentemente sobre los organismos subordinados). Así lo establece la evolución biológica (el ajuste de los procesos ontogénicos y filogénicos) dentro de la evolución del universo.

7. Si el campo circunscrito permanente (el organismo) es sólo acción, la experiencia que culmina en la acción que lo adapta a una variación del medio ha de reducirse a sólo acción. Como se expuso en su lugar, el organismo surge siendo acción que lo automantiene, como consecuencia y como cusa de una vinculación de efectos de acciones de organismos subordinados dependientes de variaciones regulares del medio (es una acción unitaria enfrentada con la evolución general).

8. La experiencia es acción, pero es algo más; podríamos decir que es acción en estado naciente (acción vinculada directamente a la evolución cósmica en un determinado entorno espacio-temporal y explicable por ella). En las conclusiones que restan vamos, pues, a intentar explicar la experiencia como cualidad esencial de los seres vivos y éstos como origen de proceso.

Ante todo, cada organismo superior (independiente) en un entorno dado y los organismos subordinados "íntimamente" vinculados a él constituyen un conjunto indivisible que hay que entender como un todo. El organismo superior depende de los inferiores para su misma existencia (éstos le mantienen como un campo físico con una carga de energía potencial); y los inferiores dependen del superior para poder informarse del coorden general del cosmos tal como es interiorizado por dicho organismo superior.

De todo lo expuesto se deduce que el sentido de esta información sólo puede ser descifrado por los organismos inferiores "íntimamente" vinculados al superior, mediante la percepción de los efectos que sobre ellos mismos van a derivarse de su reacción positiva o negativa ante el estímulo que les llega desde el organismo superior. Dada la relación entre la índole física de este estímulo (la misma que la del organismo superior) y la de los organismos subordinados, parece evidente que tal estímulo es imposible que ejerza un efecto compulsivo directo sobre el organismo inferior que lo percibe; es decir, los organismos subordinados "íntimamente" al superior poseen la capacidad de responder o no responder con la acción conjunta de su soma a tales estímulos y de decidirlo guiados por la repercusión sobre ellos mismos de la respuesta optativa que den.

Hay pues, que postular en estos organismos subordinados momentos, por decirlo así, de libertad, en los que han de decidir por un sí o un no lo que hacer ante la situación. Estos actos (elementales al nivel de los organismos subordinados) "libres" serían imposibles sin que los organismos considerados tuvieran conciencia (también elemental y a nivel de ellos) de la consecuencia favorable o desfavorable para la persistencia de la propia individualidad que se derive de la decisión por ellos tomada ante el estímulo no directamente compulsivo que les llegó desde el organismo superior (Nota 58).

9. Para que un organismo subordinado "íntimamente" vinculado al superior que venimos considerando pueda aprovechar para la propia persistencia esa capacidad de cumplir actos libres y conscientes elementales ha de darse la condición necesaria de que se sucedan para él directamente (de que le resulten contiguos en el tiempo) el estímulo que les llegó desde el organismo superior y el efecto que sobre él determina la respuesta que haya dado a tal estímulo. (La condición es, en efecto, indispensable porque, de la capacidad de conciencia postulable para los organismos subordinados, rebasa la posibilidad de establecer la conexión entre dichos estímulo y efecto, ya que entre éstos está intercalado el organismo superior cuya actividad conjunta, por implicar un nivel de integración superior, es objetivamente incognoscible para los organismos subordinados; ahora bien, la condición es, en cambio, no sólo posible sino natural, por la "íntima" vinculación entre estos organismos subordinados y el organismo superior del que ellos continuamente resulta).

De pasada interesa mucho señalar que, por la naturaleza de las cosas (Nota 59), la respuesta que se dé por organismos "íntimamente" subordinados a la estimulación que les llegue del organismo superior tenderá a ser unánime para el conjunto de todos ellos que estén vinculados "íntimamente" entre sí de modo directo; es decir, la libertad de respuesta de estos organismos subordinados (libertad con la que, en definitiva, va a irse componiendo la experiencia cualitativamente distinta del organismo superior) corresponderá, ante cada estimulación, a los organismos que la perciben antes y arrastran en su respuesta (Nota 60) a los restantes.

10. Parece incontrovertible que en todo organismo superior (en todo organismo en que culminen en un entorno dado los procesos dirigidos de un soma) se realiza también en cada momento, como en los organismos subordinados, un acto elemental de libre decisión y consciente (cuyos efectos se perciben). Es decir, en todo organismo (Nota 61) opera en cada momento un elemento de libertad, con la consiguiente conciencia (todo organismo, por así decirlo, constituye un origen de acción, con un nivel de autonomía -de libertad y de conciencia- vinculado al salto de nivel de que él resulta).

En apoyo de lo anterior pueden aducirse varias razones: a) el origen de la capacidad de decidir ante un estímulo que por naturaleza no es compulsivo, capacidad que hemos visto en los organismos "íntimamente" vinculados al superior, radica, según estudiamos anteriormente (Nota 62), en la aparición -establecida por la evolución- de tales estímulos y, por consiguiente, presupone la capacidad, en los organismos hasta ese momento "superiores" y en situación propincua de establecer sobre su acción un campo circunscrito de un nivel de integración energético-material superior, de poseer ya dicha capacidad de libertad y de conciencia; b) que, dentro de los organismos de un nivel dado, los organismos "superiores" tienen mayores necesidades de adaptación a un medio más cambiante que los subordinados "íntimamente" al organismo superior surgido y mantenido por su coordinación de actividades; y c) nuestra propia vivencia humana de organismo superior y lo que de ella podemos extrapolar al sentir de los otros organismos superiores del nivel de integración nuestro, los animales.

11. El quanto de libertad de acción del organismo superior, aunque cualitativamente distinta, se basa en la experiencia de los organismos subordinados "íntimamente" vinculados a él, y esta experiencia, a su vez, radica en la unanimidad de las respuestas de grupos de ellos frente a una estimulación regular determinada por el superior. Por otra parte, la conquista de más experiencia (el enriquecimiento de la coordinación de acciones actuales de los organismos subordinados que establecen una vinculación cada vez más rica y más rápidamente ajustada con el ámbito) se va ganando mediante una sucesión de cuantos de acción del organismo superior, previos a la experiencia (esto es, conscientes, expectantes).

Según todo lo expuesto, la sede de la conciencia (o dicho de otro modo, de la libertad -del origen de acción-) está en la interferencia entre las acciones de los organismos del nivel inferior y la acción del organismo superior; esto es, en la interferencia entre el campo circunscrito permanente (con su momento de inercia a automantenerse) que define el organismo superior y las modulaciones que en tal campo provocan los efectos de las acciones concertadas de los organismos subordinados "íntimamente" vinculados a él.

Según lo anterior, el ritmo de acción de cada organismo (la velocidad con que se sucede el proceso de actividad unitaria en que cada organismo consiste) está determinada por su riqueza de experiencia (esto es, por la complejidad de modulación que sobre él determinan los organismos subordinados). Bien entendido que esta riqueza depende, no del número de organismos "íntimamente" vinculados al superior, sino de la complejidad de los grupos de estos organismos con respuesta unánime y de la estabilidad y complejidad de medios conseguidos por la coordinación de actividad de estos grupos.

12. La experiencia es acción que se va integrando, previa apreciación de su efecto, sobre acción establecida y actuante en el curso del tiempo. La experiencia no es algo que se almacena, mágicamente aislado del resto de la realidad, para luego actualizarse (Nota 63), sino que la experiencia está constantemente actuando como base de acción. El aumento de experiencia no es sino enriquecimiento del engranaje del organismo y su medio. El organismo, pura acción a un determinado nivel de integración energético-material, no ejerce jamás una acción plenamente nueva, sino una modificación constante de la coordinación de acciones de organismos subordinados cada uno de los cuales exige, a su vez, la modificación de la coordinación de organismos de un nivel inferior, etc. Todo ello en función de procesos de diversos niveles de ámbito (Nota 64). Esta creciente coordinación de un ser con el ámbito (esta trabazón creciente de toda la realidad desde un nivel de integración alto y hacia él) es la experiencia. Por lo demás, es obvio que la experiencia no integra toda la acción pasada de un organismo, sino solamente la que está operando en el momento dada la circunstancia real presente. La coherencia de toda realidad explica, pues, el desplazamiento, la actualización de la experiencia. Aunque aparentemente, el ser que va ganando experiencia esté siempre ante un mismo ámbito, está vinculado a él de un modo cada vez más rico, más dinámico y complejo; las interacciones internas, la vinculación entre los diversos niveles de organismos subyacentes en el soma, van siendo correspondientemente más íntimas, mejor moduladas, más informadas.

Nota 1:

Como se verá a continuación en el texto, hemos sentido la necesidad de distinguir, en la realidad, en torno a los organismos (en la biosfera terrestre), dos aspectos que denominamos ámbito y medio. (No hacen esta diferenciación las dos grandes escuelas de biología cuyo origen se vincula a Darwin y Pavlov, ni menos, los demás campos biológicos).

El ámbito es la estructuración conjunta de toda la realidad en torno a un ser vivo. Un mismo ámbito es común a todos los seres vivos que se encuentran en un entorno espacio-temporal dado. El ámbito, evidentemente, está estructurado en grandes niveles energéticos y materiales, que son explicables por la evolución de la Tierra en términos de la evolución conjunta del cosmos y que, a su vez, permiten la existencia y la evolución de los seres vivos. Claro que dentro del ámbito hay que incluir los seres vivos y sus interacciones materiales y energéticas, todo lo cual en resumidas cuentas, no es más que el resultado último y particular de la evolución cósmica en la Tierra.

El medio es la realidad en torno a un ser vivo organizada hasta un determinado nivel de complejidad energético-material que es coherente con el ser en cuestión y que lo define. Dentro de un ámbito hay, pues, tantos medios distintos como distintos tipos de seres que vivan en él; cada tipo de ser vivo (y dentro de él cada especie) tiene la misma edad evolutiva que su medio correspondiente, y medios y seres vivos se explican los unos por los otros dentro de la evolución biológica de la Tierra.

Si por coherencia de la realidad (por la interinfluencia de todos los procesos reales) todos los procesos de su ámbito influyen más o menos y de modo más o menos directo sobre los organismos que viven en él, éstos sólo tienen experiencia del medio correspondiente y sólo actúan sobre él los organismos, en una palabra, sólo interiorizan su medio específico (solo son conscientes de él). De pasada señalaremos que sólo la coherencia evolutiva del ámbito es lo que permite la coexistencia de los diversos tipos de seres vivos cada uno con su peculiar modo de experiencia y acción.

Nota 2:

Para esta definición del ser vivo (que presta atención a lo que distingue al ser vivo del ser recién muerto) el soma de un organismo son los cauces autosustentados que canalizan energía del ámbito (energía estructurada por la evolución del cosmos) hacia un campo físico unitario definidor de un organismo y viceversa. En el siguiente apartado consideramos el soma en relación con el organismo.

Estos cauces energéticos modelan la estructura material de los cuerpos y resultan de ella, en virtud de procesos ontogénicos y filogénicos cuyo entrañamiento es el objeto de la biología. Desde aquí interesa tener en cuenta que las estructuras somáticas implican a la integración de unas formas de energía en otras y la coordinación de todas de un modo que corresponde al modo de hacerlo en el mundo físico, problema cuyo desentrañamiento es el objeto profundo de la física.

(Nótese la complementariedad de los enfoques de la evolución conjunta del cosmos que suponen la física y la biología y cómo cada una de estas dos ciencias es básica de la otra).

Nota 3:

No tiene, pues, sentido la pregunta de qué precede a qué: la experiencia o la acción; la experiencia es lo que de una acción permanece como acción; la primera acción de un ser vivo, la toma de posesión de sí, se hace al surgir la experiencia (es el origen de su experiencia). Decir que la acción precede a la experiencia equivale a postular una acción sin agente. Decir que la experiencia precede a la acción equivale a postular un remanso de energía potencial establecido mágicamente, sin actividad previa. De hecho, toda experiencia es la resultante de acciones pasadas con algo de acción imprevisible, y toda la acción va conducida por experiencia más o menos insegura.

Por tanto, en la filogenia de un tipo de seres vivos (por ejemplo de los animales) y en la ontogenia de cada uno de estos seres vivos (por ejemplo en cada animal) en el momento mismo de originarse ellos, en el momento mismo de establecerse el campo físico unitario que los define, se inician simultáneamente y complementariamente el modo de acción y el modo de experiencia (el modo de irse integrando la acción) del ser vivo en cuestión.

Experiencia y acción, como las dos caras que vinculan el nuevo ser al proceso coherente del resto de la realidad, surgen con él de la evolución conjunta de seres de un nivel menos de integración energético-material (si el ser surgido es un animal, se origina de la culminación de un proceso evolutivo de células).

Nota 4:

Tanto es así que el modo de acción propio del animal consiste en la coordinación (desde un nivel más de organización energética) de acciones celulares (concretamente neuronas), por lo que, obviamente, el modo de acción y de experiencia del animal es cualitativamente distinto del modo de acción y experiencia de la célula. Por la misma razón, son cualitativamente distintos el modo de acción y experiencia de la célula y de la proteína.

Podemos señalar aquí que la adquisición de experiencia por los individuos animales y la evolución de la experiencia animal (en resumidas cuentas la ontogénesis y filogénesis de los animales) no se puede extender sin considerar que son procesos de integración de experiencia y actividad de individuos celulares. Y, descendiendo un nivel de integración energético-material, lo mismo puede decirse de la experiencia y acción celular con respecto a las de la proteína.

Nota 5:

En diversas publicaciones he demostrado con respecto a los organismos animales, que el medio de cada especie animal está "estructurado" en especies animales de un modo que es privativo de cada una. La regularidad de conducta (la regularidad del proceso de adquisición de experiencia hasta insertarse ajustadamente en su medio) de los individuos de cada una de las especies ambientales de otra dada es lo que establece para los individuos de ésta los cauces fijos de adquisición de experiencia y con ello su conducta específica. Lo anterior se debe a la comunidad de origen de todos los animales y la evolución conjunta del reino animal. (un desarrollo de este tema puede verse en el libro de F. Cordón, La evolución conjunta de los animales y su medio).

Nota 6:

Obsérvese que este enfoque no podría fundamentarse en innumerables hechos, es prácticamente el contrario del convencional en la biología vigente en que se han originado numerosos conceptos aún operantes en los más diversos campos biológicos.

Nota 7:

Ni que decir tiene que este coorden resulta de la historia de la Tierra en términos de la evolución conjunta del cosmos. Interés básico para lo vivo tienen la corriente energética dirigida que nos viene del sol y la estratificación energético-material en que esta corriente incide hoy y en las que ha incidido en el curso de la transformación de la biosfera del planeta.

Nota 8:

La definición de ser vivo (como campo físico unitario coordinador de las actividades de campos físicos unitarios y definidores de seres vivos de un nivel de integración inmediato inferior) demuestra: 1) la perfecta homología de los procesos filogénicos, ontogénicos y de mantenimiento de todo ser vivo; 2) la posibilidad de aplicar los datos de ontogénesis a esclarecer los de filogénesis y los de fisiología, y recíprocamente; 3) la necesidad de elevar la biología a una ciencia bien integrada, para lo cual hay que considerar los datos, conceptos y leyes atesorados por sus diversos campos de estudio dentro del marco de la evolución de la realidad en la Tierra cuya culminación es la evolución conjunta de la biosfera.

Nota 9:

Esta complementariedad entre un organismo (proceso remansado) y los procesos somáticos que le vinculan con procesos del ámbito explican otra manifestación de la coherencia general de la realidad; a saber, el hecho de que todo organismo (sin dejar de ser, desde su origen hasta su muerte, el polo estable de procesos subordinados) está a su vez inmerso, como elemento, en un proceso de orden superior. Este carácter relativo del ser y del proceso (que explica la estructuración de toda la realidad en niveles de integración) debe tenerse en cuenta, por ejemplo, al correlacionar fenómenos de ontogénesis y filogénesis, según apuntamos en la nota 8.

Nota 10:

La base analítica de lo anterior es el postulado de la ciencia experimental de que las mismas causas producen los mismos efectos, que puede decirse que es la conclusión (y premisa) de toda la experiencia ganada por la actividad humana

Tal como se ha enunciado, es el postulado de la ciencia evolucionista de que todo acontecimiento particular es explicable en términos de la evolución conjunta del cosmos, postulado que puede decirse que es la conclusión del desarrollo de toda la ciencia, en el que es evidente la agrupación de hechos antes dispersos en leyes de generalidad creciente y la integración de disciplinas antes inconexas en cuerpos científicos de creciente trabazón interna.

Nota 11:

Como base de esta afirmación puede citarse, entre otros, los siguientes hechos básicos: 1) la evidencia de nuestros yos humanos; 2) cuanto sabemos de la evolución de las especies animales ya que "ni las especies animales se perfeccionarían por la selección de los individuos más aptos para pervivir, en la lucha de la existencia, hasta reproducirse", "ni los individuos animales podrían ir ajustando sus pautas de conducta a los estímulos habituales de un medio mediante el condicionamiento de reflejos", sin la tendencia de todo animal a conservarse vivo mediante la aptitud de percibir lo beneficioso (grato) y lo nocivo (desagradable) para la propia individualidad y de actuar para lograr lo primero y huir de lo segundo; 3) los fenómenos análogos observados al nivel celular y extrapolando debidamente al nivel inferior de los seres vivos: el proteínico.

Pero el organismo (así contrapuesto a los procesos dirigidos generales, como procesos remansados resultantes del coorden de procesos también remansados a un nivel inferior) remite al origen de los organismos de diversos tipos, desde el nivel de complejidad más bajo de la realidad al más alto (en cuanto conocemos, al hombre). La ley fundamental de los organismos parece, pues, un aspecto universal de la evolución conjunta de la realidad que la biología descubre a las otras ciencias básicas.

Nota 12:

Por ejemplo, el agua remansada en una presa no se eleva a un nivel de integración energético-material que exceda del propio del agua corriente que forma el remanso y que rebosa de él, ni tampoco del terreno o del aire. Es obvio que el agua remansada, el agua corriente, el terreno, el aire, se encuentran al nivel de integración molecular y sometidas, en dirección e intensidad, al proceso conjunto de este nivel de la superficie terrestre.

Nota 13:

Un organismo es un proceso remansado, en constante interacción con procesos del resto de la realidad. Por tanto, con la palabra esencia (esencia, necesariamente dinámica) significamos el único modo posible de entender los diversos tipos de organismo, a saber, por los procesos de origen.

Para comprender tales procesos de origen hay que utilizar cuantos datos se posean de la filogénesis, ontogénesis y mantenimiento, del tipo de organismo en cuestión, que no son sino aspectos de un mismo proceso básico por el que dicho organismo surge de organismos de nivel inferior (el organismo culmina de la evolución conjunta del nivel inmediato inferior).

Nota 14:

De hecho, en cada salto ascendente de nivel, cooperan, condicionándose en cada momento y estableciendo la línea general de los procesos, la propiedad fundamental del proceso y del organismo. En cierto sentido, pues, la física y la biología tradicionales se diferencian, no tanto por la naturaleza objetiva de los fenómenos que estudian, como por los sendos sentidos en que preferentemente los consideran.

En apoyo de lo anterior, nótese que ni física ni biología se ocupan de sendos procesos (ni de seres) de un nivel determinado de integración energético-material, sino que tanto una como otra disciplina lo hacen de varios niveles cualitativamente distintos entre sí.

El hecho de que el hombre haya estudiado en algunos de estos niveles, el sentido de la nivelación y desintegración crecientes y, en otros, el sentido de la diversificación e integración crecientes (que en unos haya considerado los procesos haciendo abstracción de los seres -sin procurar entenderlos en su proceso de origen-, y que, en otros niveles, haya considerado los seres u organismos haciendo abstracción de los procesos -remitiendo éstos desvinculadamente a los niveles inferiores-) se debe obviamente a la relación en que estos niveles están con el hombre.

En efecto, es evidente que el hombre descubrió primariamente lo que es un organismo (un todo indivisible capaz de acción y de experiencia) en su propia individualidad, y que extendió la noción de organismos desde el hombre a los animales (seres como él "animados") y luego a otros seres, cualitativamente distintos pero cuya semejanza con el hombre y los animales se fue percibiendo hasta descubrir que se han ido formando en un único proceso evolutivo ascendente cumplido en la biosfera terrestre; el hombre, como culminación que es de esta evolución, está en condiciones de recoger los datos y entender las líneas generales de esta evolución (y así de entenderse a sí mismo). Muy al contrario sucede con los niveles de integración que van desde el molecular (incluido éste) hacia abajo; por una parte, la coordinación de ellos que constituye nuestro ámbito remite a la comprensión de la Tierra en términos de la del sistema solar y del conjunto del cosmos (evolución de la que el hombre no posee sino datos fragmentarios y en modo alguno implícitos todos en su naturaleza, moldeada en un crisol evolutivo concreto: la biosfera terrestre); y, por otra parte, se producen en sentido descendente los procesos cumplidos en estos niveles en la Tierra (si se exceptúa la ruta estrecha canalizada a partir de la radiación solar por la vida).

Nota 15:

De este modo, la proteína tuvo que surgir como culminación de la evolución conjunta de moléculas endergónicas en el mar primitivo; la célula, como culminación de la evolución conjunta de las proteínas; el animal, como culminación de la evolución conjunta de las células, tanto libres como asociadas en vegetales; y el hombre como culminación de la evolución conjunta de los animales.

Nota 16:

Todo el sector de la realidad que, en la evolución previa, se había elevado hasta el nivel de integración inmediato inferior.

Nota 17:

De hecho, de acuerdo con la nota anterior, como los organismos de un nivel dado han surgido de los inferiores por su mayor eficacia en la explotación del ámbito, el surgimiento de cada nivel, amplía los márgenes de la biosfera (aumenta la cantidad absoluta de vida, pero ampliando a la vez todos y cada uno de los niveles de vida previas previas e inferiores).

Nota 18:

Los procesos dirigidos, surgen siempre del correspondiente nivel de integración remansado en un organismo, circulan por el correspondiente nivel general (determinando alteraciones en el campo físico que expresa la coherencia de tal nivel general), e inciden siempre, en los organismos, desde este nivel general al correspondiente que, remansado, define un organismo. De este modo, todo el cosmos aparece así estratificado en niveles de integración energético-material de los cuales uno o varios han de ser universales, básicos, y sobre ellos han surgido los restantes niveles, en número y estabilidad determinados, en cada momento y lugar, por la evolución conjunta del cosmos.

Nota 19:

Por este motivo, los organismos de un nivel difieren cualitativamente de los de nivel inferior. No tiene, por ejemplo, sentido decir que el animal sea un organismo más (ni menos) complejo que la célula; estrictamente hablando hay que decir que son organismos distintos, heterogéneos. El animal se define por la coordinación de actividades celulares; la célula por la coordinación de actividades proteínicas. En consecuencia, los campos físicos son cualitativamente distintos y han de ser cualitativamente distintos los sendos modos de acción y experiencia. El animal culmina una etapa previa de la evolución biológica; la célula culmina una etapa previa, anterior.

Claro que, cuando surgieron y se multiplicaron los animales, el conjunto de la biosfera dió un salto en la evolución; se elevó a un nuevo orden de relaciones que antes no existía, y conservó, como condición sine qua non, los órdenes de relaciones previos (el celular, el proteínico, el molecular, etc). Pero las relaciones propias de cada nivel no tienen sentido, ni acceso, a los otros niveles y han de estudiarse dentro de él mismo (como un nivel histórico que corresponde al nivel de integración energético-material) sin más que saber que la evolución conjunta del nivel superior es el supuesto o base de la etapa superior. Así, el hombre, surgido del animal, ha de estudiarse con independencia de la evolución de éste, lo mismo el animal con independencia de la evolución previa celular, etc.

Lo anterior permite hacer dos afirmaciones de gran interés para nosotros. La primera es que todo organismo necesariamente nace virgen de toda experiencia (ya que la experiencia del nivel inferior del que él surge es incongruente con él mismo). La segunda que, inversamente, la experiencia que él va adquiriendo no tiene sentido ni puede modelar como tal a los organismos de nivel inferior que subyacen en él (por ejemplo, la experiencia animal a las células somáticas). De pasada digamos, que tal es, en resumidas cuentas, el condicionamiento hereditario de los animales.

Nota 20:

En ello puede basarse lo que me parece el enunciado más general de la dialéctica de la evolución biológica (y, extrapolando debidamente, de toda la evolución cósmica). Dentro de cada etapa de la evolución biológica (en la etapa en que evolucionaban las proteínas como nivel de integración más elevado de la biosfera, en la que evolucionaba como tal la célula, en la que evolucionaba el animal, o en la que evolucionaba el hombre) la evolución "progresa" cuando la complejización de las relaciones ambientales que constituyen el medio de un organismo establece las condiciones objetivas para que se perfeccione, por selección natural, la capacidad congénita de dichos organismos de adquirir experiencia, y este hecho, a su vez, contribuye a complejizar las relaciones ambientales en el mismo sentido que antes, etc.

Ni que decir tiene que este condicionamiento alterno y mutuo que se van brindando que se van brindando los organismos y sus medios para ir dando sus "quanta" de progreso lleva a postular una comunidad de naturaleza entre todo organismo y su medio. Por tanto, el medio de un organismo está constituido por organismos de un mismo nivel (por ejemplo, el medio del hombre, es la sociedad humana); dicho algo más precisamente, el medio de un organismo es la realidad entorno a él elevada al coorden de relaciones que establece el conjunto de organismos de un mismo nivel de integración energético-material. Esta noción de medio (que he desarrollado para el organismo animal, con algún detalle, en mi libro La evolución conjunta de los animales y su medio) es la que conviene con la evolución coherente del cosmos de la que resulta que éste se estratifique en niveles de integración que establecen tanto los modos de experiencia como el coorden de procesos ambientales experimentable.

Digamos, en fin, que para que se verifique el tránsito de una etapa de la evolución a la etapa siguiente>, ha de establecerse un nuevo orden de asociaciones de organismos de la etapa previa (transformación cualitativa del medio), y la asociación de tales organismos ha de transformarse en los organismos de la nueva etapa (aparición de nuevos organismos coherentes con el nuevo medio). Ni que decir tiene que ambas transformaciones bruscas, la del medio y la del organismo son inteligibles como culminación brusca de la etapa anterior. Desentrañarlas debidamente es el problema que implica el conocimiento por su origen de cada nuevo tipo de organismos.

Nota 21:

Parte considerable de mi trabajo de los últimos diez años se ha aplicado a investigar el modo de producirse estos tres saltos de nivel. La mayoría de los resultados de este trabajo están aún inéditos, si bien, en parte, han sido considerados en cursos y seminarios. (Interesa señalar que nuestra investigación, en cada uno de los tres saltos, se inició por observaciones y estudios al parecer alejadísimos del tema y que, sin embargo, por su naturaleza objetiva terminaron por situarnos ante él; por ejemplo, el esfuerzo por entender la secreción de ácido clorhídrico por la glándula fúndica del estómago es lo que insensiblemente nos llevó a plantearnos el origen y naturaleza del organismo animal).

En la enumeración de los saltos de nivel de integración he prescindido de la transformación cualitativa del animal en hombre. en efecto, el hombre (aunque difiera cualitativamente por su medio de los demás animales en su conjunto) sigue siendo un organismo animal, en cuanto a la naturaleza física del campo definidor de su organismo (en cuanto al nivel de integración energético-material de éste).

Nota 22:

La razón parece obvia y no creemos necesario más que indicarla. (Por otra parte, su discusión rigurosa consumiría demasiado espacio).

Un organismo surge y ha de mantenerse sobre el coorden (producido en un entorno a la realidad que, denominamos su soma) de organismos de un nivel menos de integración energético-material y la de sus medios; estos segundos organismos surgen y se mantienen, a su vez, sobre el coorden de organismos de dos niveles menos de integración que el primero, y de sus medios; y así, sucesivamente, hasta llegar al nivel molecular (y a los inferiores, dentro ya del margen inferior a lo vivo). Es evidente: primero, que los sucesivos campos físicos definidores de estos niveles de organismos son íntimamente dependientes y, a la vez, distintos; y segundo, que los superiores (por el hecho de surgir y depender en su existencia de los inferiores -ser resultado, no causa, de su coorden de actividades-) no pueden confundirse ni forzar ninguno de ellos. Por tanto, el nivel alto ha de ser 1º, algo que rebase y distinto de todo el conjunto de la realidad elevado hasta el nivel de organismos inmediatamente inferiores a él, y 2º, a la vez, consecuencia y resultado de este conjunto. este algo no pudo ser más que las influencias ejercidas en el ámbito por las oscilaciones de actividad del campo físico de tales organismos inmediatamente inferiores.

Nota 23:

Deseo destacar que esta consecuencia última de la evolución de los organismos de un nivel carece de sentido para ellos (es por decirlo así cualitativamente distinta de su progreso general). (Va a establecer, como veremos estímulos cualitativamente distintos de los que operan sobre el común de de los organismos del nivel). Su aparición, resultado último de la evolución del nivel, brinda una posibilidad hasta entonces inexistente de ascender a un organismo de un nivel más de integración energético-material.

Nota 24:

Un conjunto de organismos de un nivel, como sabemos, es lo que estructura al ámbito en medio para cada uno de ellos. En la evolución de los organismos de un nivel pueden distinguirse tres etapas sucesivas (organismos aislados, organismos reunidos en asociaciones, organismos integrados en uno de nivel superior) en cada una de las cuales los organismos tienen relaciones mutuas más intensas que en la anterior, es decir, el medio es más rico y mas diferenciado. Pero este medio sigue siendo esencialmente el mismo, el dado que es la realidad entorno elevada por todos estos organismos hasta su nivel de integración.

Concretemos, en lo posible, nuestra noción de este medio. Sabemos que los organismos son campos físicos unitarios que resultan de las oscilaciones de actividad de organismos de un nivel de integración energético-material inmediato inferior. Por tanto, el campo físico que define a un organismo posee un nivel de integración más bajo que le campo físico que define a organismos subordinados, previos (de nivel de integración inferior en cuanto organismos).

Lo anterior puede enunciarse también del siguiente modo. A medida que se eleva en un grado el nivel de integración de los organismos (según la escala proteína, célula, animal) la actividad conjunta logra establecer un campo conjunto superior cuya naturaleza corresponde a la de un nivel físico del ámbito cuyo nivel de integración es menor.

Este modo de conexionarse los niveles de integración en los organismos y en el ámbito de la biosfera explica que los organismos de un nivel superior de integración (la célula respecto a la proteína, el animal respecto a la célula) tengan la aptitud de ser influidos e influir sobre procesos físicos del ámbito de un nivel menos de integración. Es decir, que los organismos superiores pueden correlacionar lo alejado y complejo por mediación de procesos físicos más elementales, generales y comunes.

Nota 25:

Este estímulo, según sea su naturaleza, trastornará inicialmente uno de los niveles de integración energético-material del organismo en cuestión, trastorno que ha de repercutir escalonadamente hasta el nivel alto, único modo de que éste determine (como reacción correctora) una acción general con un efecto con sentido para organismos de su mismo nivel y asociados a él.

Nota 26:

Ni que decir tiene que, como se ha indicado antes, para que organismos de una asociación se vinculen así, previamente tenían que haberse producido dos condiciones: a) los organismos dichos tenían que haberse especializado, dentro de la asociación, a responder a un determinado estímulo común con una misma respuesta, y b) la simultaneidad de la respuesta tenía que tener ventaja selectiva.

Es innecesario señalar que el establecimiento de estas dos condiciones supone: a) una asociación ya muy evolucionada en el sentido que se expone en el texto, y b) que el progreso culmine, dentro de la asociación, en los organismos que se van coordinando así en su acción.

Nota 27:

Recordemos, una vez más, que el campo físico definidor de un organismo -por el segundo principio de la termodinámica- continuamente tiende a destruirse; su mantenimiento se produce porque se restablece, por el coorden de actividades de organismos de nivel inmediato inferior.

Como no se podría mantener la individualidad del organismo sin que los procesos de carga y descarga de su campo físico se produzcan por rutas distintas, y como uno y otro proceso están sujetos a constantes variaciones de origen externo, no hay duda de que el campo físico circunscrito que define un organismo ha de estar continuamente sujeto a pequeñas oscilaciones.

Nota 28:

En efecto, las primeras están condicionadas por oscilaciones parciales del organismo en cuestión para automantener su estabilidad, las segundas por la actividad general del organismo (esto es, por la coordinación máxima de actividades de organismos subordinados tendente a un fin general). Las primeras pueden estar también provocadas por oscilaciones de un nivel general, establecido por la evolución cósmica, aún no sometido a coorden secundario por la evolución biológica (carecen de todo sentido posible actual para ella), y son de un campo general básico (de un grado de estabilidad que es el supuesto de toda la evolución biológica) cuyas oscilaciones han de ser esencialmente menores que las emanantes desde dentro del organismo hacia el ámbito (que las provocadas por las oscilaciones de actividad del organismo).

Nota 29:

Comprender el significado de este proceso equivale a comprender lo que es un ser vivo (un organismo), y sólo esta doble comprensión puede darnos idea de la experiencia y acción como aptitudes definidoras de los organismos.

Con la definición de organismo nos enfrentamos con un aspecto general de la realidad, la del ser en contraposición al proceso. La ciencia (la experiencia integrada humana) tiene estos dos principios (y conclusiones) generales: la unicidad del cosmos (la coherencia de todos los procesos y seres de la realidad) y que todo conocimiento consiste siempre en referir un ser a un proceso o viceversa. Por ello, necesariamente, la definición de organismo, por su proceso de origen, es una ley general complementaria de la ley general del proceso.

Nota 30:

No estoy lejos de pensar que esta cualidad no es sino la expresión de la posibilidad, mayor o menor, de que se forme tal campo circunscrito por la alteración general del ámbito, del que se segrega.

Por lo demás, parece consecuencia de la coherencia general de la realidad, que se manifiesta en la tendencia a destruirse las diferencias de potencial energético dentro de un campo, según expresa el segundo principio de la termodinámica. Por la coherencia interna de todo campo, el hecho mismo de la circunscripción de un campo, la separación de éste de un campo general, ha de determinar en su interior una reorganización de líneas de fuerza, lo que, a su vez, establece una inercia, mayor o menor, al cambio, una tendencia del campo circunscrito a automantenerse.

Nota 31:

Si consideramos que todo ión elemental es un átomo portador de una carga eléctrica potencial, podemos aducir, como ejemplo, la especial estabilidad que muestran, en cada átomo, ciertos iones, hecho que llevó a establecer el número de electrones de la orbita externa de los átomos.

Nota 32:

Para facilitar la exposición, en lo que sigue reservamos la expresión "íntimamente" asociados para aquellos organismos de una asociación que utilizan (o pueden utilizar) como estímulo de su actividad la alteración del ámbito provocada por la respuesta de otros de la asociación.

Nota 33:

De este modo, antes de que la asociación "íntima" de unos organismos se transforme en un organismo de nivel superior, se han de echar las bases de la diferenciación de respuestas entre los organismos "íntimamente" asociados para conseguir una respuesta que ya no es la mera suma sino algo cualitativamente superior a lo que puede cada organismo asociado aún dentro de la asociación. (Sirva de ejemplo de orientación el hecho de que la contracción de un músculo persista durante un tiempo enormemente superior a lo que puede mantenerse la contracción de cada célula muscular).

Nota 34:

Es muy verosímil que hayan cooperado concéntricamente las tres tendencias por las siguientes razones: a) las tres constituyen ventajas selectivas para aumentar la eficacia de la asociación (por tanto para que ésta concurra con eficacia con otras en su propagación por la biosfera); b) las tres son consecuencia de la aptitud de tomar y de brindar, como estímulo de la actividad mutua, la actividad de organismos "íntimamente" asociados; c) cada una de ellas favorece el desarrollo de las otras dos.

A estas tres razones hay que añadir una cuarta: d) que el afinamiento de la capacidad de los organismos asociados que las tres tendencias implican, puede dar cuenta de la capacidad creciente de organismos especializados de la asociación para constituirse en origen de un proceso ontogénico de una asociación cada vez más trabada y compleja (como base de la razón a)).

Nota 35:

Hay dos razones que parecen incuestionables: a) el campo circunscrito posee una naturaleza, de campo físico, tal que no se concibe sino el que esté recorrido por ondas de cambio de su estado; y b) percibir como estímulo al campo circunscrito es ya, como se ha expuesto, la culminación del perfeccionamiento posible del nivel de los organismos "íntimamente" asociados.

Nota 36:

Tiene que diferir de un tipo de organismo a otro (es decir, de los campos circunscritos de un nivel a los de otro): a) el modo de mantenerse en cada momento el campo circunscrito general (¿por un coorden estadístico de todos los organismos "íntimamente" asociados que entran en actividad en cada momento?, ¿por un tipo de estos organismos especializado en hacerlo?); y b) el modo de estar dispuestos unos respecto a otros los organismos "íntimamente" asociados para, por una parte, contribuir al campo circunscrito general y, por otra, provocar en el interior de éste alteraciones, capaces de combinarse con las provocadas por otros de modo discreto, regular, y percibir distintamente las alteraciones así provocadas.

Nota 37:

Lo anterior se señala esquemáticamente. Al final de la etapa de la evolución, ésta tiende cada vez más al soma del nuevo organismo que resultará de ella. El medio propio de los organismos asociados (sus estímulos) y por tanto sus respuestas se modifican y diversifican por el hecho mismo de estar asociados. Las respuestas de unos se constituyen en estímulos de otros en un encadenamiento que cada vez los hace depender más los unos de los otros.

Nota 38:

Nada, ni vivo ni muerto, por intrínsecamente inerte que parezca, puede mantenerse más que como resultado de un equilibrio dinámico con el medio (en los organismos) o de una suma de equilibrios dinámicos con el medio (en el caso de agregados informes de organismos).

Nota 39:

Aparte del razonamiento "ontológico" que se da en el texto, téngase también en cuenta que admitir lo contrario (esto es, que hay estímulos que inciden directamente en el organismo superior) equivaldría a hacer el postulado al absurdo de que se ha formado con independencia el nuevo organismo y su medio para luego unirse entre sí.

Generalizando (ya que estamos hablando del origen de un organismo a partir de los inferiores a él, cualquiera que sea su nivel), lo dicho se aplica a los organismos respecto a los sub-subordinados, etc., y, por tanto, se llega a la siguiente conclusión: 1. Los estímulos (aunque innumerables veces son ejercidos por seres vivos del ámbito) suelen ser procesos de un nivel de integración inferior a los propios de la vida y, por tanto, suelen incidir y actuar directamente en un nivel inferior al proteínico del organismo estimulado; 2. El trastorno de su nivel provoca una modificación en el inmediato superior, etc., hasta modificar el nivel del organismo que da una respuesta congruente, conjunta, al estímulo; y 3. En un ser vivo dado, el nivel de organismo puede ser o no ser el más elevado de los integrados en el soma del ser vivo en cuestión.

Nota 40:

Insistimos en que, incluso, los estímulos que comiencen a actuar en el medio del nuevo organismo (que irán siendo más numerosos con el progreso evolutivo, de este) no obstante han de incidir siempre (por la definición misma de organismo) por mediación de los organismos subordinados.

Estos nuevos estímulos pueden ser de dos clases: a) estímulos de la misma naturaleza de los anteriores y que, simplemente, han surgido en la nueva etapa evolutiva, o que han recibido de ésta significación potencial para orientar la acción del nuevo organismo; b) estímulos de naturaleza nueva que llegan a actuar como tales porque la misma culminación evolutiva de los organismos subordinados que llevó a algunos de ellos a establecer y percibir el campo circunscrito llevó a otros a percibir tales estímulos (éstos, pues, han de tener la misma naturaleza del campo circunscrito definidor del organismo nuevo, pero nunca incidir directamente en éste).

Para entender la evolución conjunta de la realidad interesa reflexionar: sobre la relación entre los estímulos a y b ; sobre la naturaleza de los estímulos que se van sumando en las sucesivas etapas de la evolución biológica; y sobre la relación en que están todos estos estímulos con los organismos de distintos niveles integrados en un solo soma.

Nota 41:

Con ello concuerda profundamente el hecho de que la asociación haya ido desplazando a los organismos aislados y conquistando la hegemonía de la biosfera por ventajas selectivas que culminaron en la transformación de la asociación en el nuevo organismo.

Nota 42:

La coherencia de toda la realidad explica que, en un ámbito dado, no pueda progresar (en el sentido que se da a esta palabra en la nota 20) más que el nivel superior y que los niveles inferiores subordinados, evolucionan en función de los altos (evolucionan en "homeostasis", según el concepto que se expuso en el libro La introducción al origen y evolución de la vida).

La capacidad de tomar noticia que distingue a los organismos de un nivel superior (no sólo mayor sino cualitativamente distinta de la que caracteriza a los inferiores), hace que aquéllos pasen a ser los protagonistas de la evolución desde que surgen hasta que (por culminar sobre su evolución un organismo, aún superior, que los integra) ellos pasan, a su vez, a evolucionar en "homeostasis".

Nota 43:

No hay que olvidar que estos estímulos necesariamente inciden sobre organismos subordinados y desencadenan de modo directo una respuesta en ellos. No obstante, estos estímulos lo son del medio del organismo superior por razones incontrovertibles: 1) porque el organismo subordinado que recibe el estímulo no da, de por sí, respuesta coherente que le ajuste individualmente al medio; 2) porque el estímulo desencadena en el organismo subordinado receptor una respuesta que se traduce, directa o indirectamente, en una alteración efímera del campo circunscrito permanente, en el que necesariamente se culminará con las numerosas alteraciones simultáneas causadas por variadísimos estímulos externos; y 3) porque sólo mediante esta combinación (esta integración) de respuestas de organismos subordinados se consigue integrar un "estímulo de orden superior" capaz de orientar una respuesta también de "orden superior" (consistente en una coordinación de acciones de organismos subordinados) mediante la cual el organismo superior como un todo se adapte a su medio.

Nota 44:

Por otra parte, el cierre progresivo del medio interno es lo que va estableciendo las condiciones para que ciertos estímulos adquieran una significación especial como índices estadísticos del estado general del medio interno. Por lo demás, la significación potencial de estos estímulos no puede actualizarse sin responder a ellos con acciones coordinadas de muchos organismos subordinados que modifiquen el medio interno como un todo.

En fin, tiene mucho interés considerar las relaciones mutuas y la importancia y desarrollo relativos para el organismo superior que se observa en los estímulos del medio de este organismo que proceden del exterior del soma (y examinar estos puntos tanto en la filogenia como en la ontogenia de los seres vivos).

Nota 45:

Nótese que esto justifica la elección de la voz organismo para designar el campo circunscrito permanente, por tratarse de un término en oposición a organización; ahora bien, un organismo es, tanto el resultado de la organización de procesos de que él resulta, como la condición o el agente para que tal organización se mantenga y progrese. Ello no es concebible sin que posea al surgir una unidad interior con una inercia a desaparecer (con algo intrínseco que le va a dar individualidad), carácter por el que se distingue de un mecanismo.

Nota 46:

Téngase en cuenta que los organismos asociados directamente vinculados con los "íntimamente" asociados cuyas respuestas determinan el estímulo son necesariamente otros que los organismos subordinados, que estimulados por organismos "íntimamente" asociados, ejercen las respuestas cuyo resultado integrado conviene al organismo superior. así es, en primer lugar, por la diferente especialización (frente al estímulo y en la respuesta) de unos y otros organismos subordinados.

Conviene dejar aquí señalado que, en segundo lugar, también lo exige la individualidad del organismo superior (el hecho de que mantenga vinculado al ámbito pero como algo distinto de él, para lo que su relación continua con los organismos subordinados ha de producirse por dos vías distintas aferente y eferente, entre las que se intercale como un remanso sustantivo el organismo superior, y no por una sola ruta reversible).

Nota 47:

No considero probable -ni quizá posible- que estos estímulos del medio de los organismos subordinados, con los que van a integrarse los estímulos del organismo superior actúen directamente sobre los organismos "íntimamente" asociados, si se tiene en cuenta que estos organismos han de estar resguardados al máximo de toda suerte de estímulos excepto de uno significativo para el organismo superior, a fin de que su actividad general corresponda con exactitud a la intensidad de una característica concreta del medio de los organismos subordinados.

Nota 48:

Parece que, en el curso de la evolución, el número de estos estímulos ha de estar condicionado por dos tipos de ventajas selectivas. Uno de estos dos tipos (que tiende a reducir el número de estímulos) es la selección de estímulos que por sí solos equivalgan a dos o más estímulos, que posean un significado más general; el segundo tipo de ventaja selectiva (que tiende a aumentar el número de estímulos) consiste en la apreciación de variables del medio que no podían adquirir significación hasta que el organismo no estableció respuestas adecuadas para mantener la constancia del medio respecto a variables más acuciantes (o que perturbaban las condiciones de estabilidad de los organismos subordinados necesarias para que ellos reaccionen a las variables primero señaladas usándolas de estímulos).

Nota 49:

Naturalmente que esta composición de efectos de estímulos, con un predominante, se va complejizando en el curso de la ontogenia del organismo superior que va estableciendo, paso a paso, ámbitos internos cada vez más diversos y más estables y organismos subordinados más diferenciados y especializados

La transformación hacia la especialización es irreversible, pero lo es porque la evolución conjunta de la realidad impide que vuelva atrás con la misma coherencia este juego recíproco entre ámbito y organismo (no porque este esencialmente empobrecido el organismo subordinado, que en condiciones favorables puede desespecializarse. -Así, una célula se desespecializa en la cancerización-).

Nota 50:

Parece artificial considerar el componente interno del estímulo del organismo superior aisladamente del componente externo de dicho estímulo. Y así lo es porque, como vamos a ver, dichos dos componentes, interno y externo, se confunden en el proceso unitario que guía la actividad también unitaria de todo organismo.

Ahora bien, la consideración por separado tal vez tenga una justificación que exceda de la mera conveniencia expositiva de ir venciendo paso a paso las dificultades. En efecto, todos los organismos subordinados viven en un ámbito interno (al menos así de las células en el animal), y, sobre todo, en el curso de la evolución filogénica y del desarrollo ontogénico el componente interno ha de aparecer antes que el externo.

Nota 51:

La necesidad de esta armonía impone, pues, que desde un principio ha de elevarse simultáneamente los componentes internos y externos a constituir el proceso estimulador conjunto del organismo superior. Por ello es artificial la separación de ambos componentes (véase nota anterior). Ahora bien, parece probable que el surgimiento del organismo superior han de predominar los componentes internos, por la tendencia evolutiva del progreso de una asociación que consiste en el establecimiento de ámbitos internos que la asociación intercala entre los organismos subordinados y el ámbito general.

Nota 52:

El ámbito general mostrar entonces la coordinación esencial que en él estableció la evolución cósmica en la Tierra (la evolución previa a la vida), junto con las vinculaciones que se hayan establecido en él por los organismos de nivel inferior. Ahora bien, pienso que éstas, en el momento de surgir el organismo de nivel superior, han de ser desperdiciables ; en efecto, éstos al asociarse, precisamente para establecer ámbitos estables restringidos, los aíslan del general y resuelven el medio general previo en islotes de medios muy evolucionados (los internos de las asociaciones) y en el ámbito general muy aislado de la vida (podría decirse que la organización en ámbitos particulares se hace a expensas de la organización de lo general).

Nota 53:

Todo organismo interioriza el proceso evolutivo tal como se manifiesta en un determinado momento y lugar hasta un nivel de complejidad dado. Siempre interioriza ámbito interno y externo. Por modificación del ámbito general complementaria con la modificación del organismo entendemos: 1) el perfeccionamiento y diversificación del ámbito interno en función del externo y viceversa y 2) la consiguiente interiorización de un proceso evolutivo conjunto, cada vez más amplio y trabado, formado por ambos ámbitos.

Nota 54:

Después de todo lo dicho, parece tal vez innecesario insistir en que no todos los estímulos de un nivel se organizan en el medio superior (en tal caso los organismos subordinados se subsumirían en el superior y desaparecerían en cuanto individualidades), la mayoría de los estímulos siguen operando únicamente en los niveles originarios pertinentes.

Nota 55:

Se estaría tentado a pensar que el ámbito de la biosfera terrestre está delimitado por la presencia de agua líquida, en equilibrio con la atmósfera y la corteza sólida. Que no es meramente un sector de la corteza de la Tierra distinguido "cuantitativamente" del resto de ella porque en él se encuentran dentro de un margen conveniente una serie de variables; sino que, en la biosfera, la evolución inorgánica ha cumplido una inflexión "cualitativa" hacia la vida manifiesta en una nueva posibilidad reaccional.

Nota 56:

Nos referimos aquí exclusivamente a los niveles de organismo que corresponden a los distintos tipos de seres vivos de la Tierra, sin entrar a lo que haya de extrapolarse a los demás niveles de organismos establecidos por la evolución cósmica.

Nota 57:

En los ámbitos internos y externos del soma de un organismo, se producen (además de las variaciones regulares determinadoras de los estímulos que constituyen la base de la experiencia y acción de éste) variaciones irregulares que son incoherentes con el proceso normal del organismo. Estas variaciones irregulares pueden clasificarse en tres grupos: 1) variaciones irregulares que no repercuten sobre el organismo superior porque no alcanzan a perturbar los organismos subordinados vinculados al campo circunscrito permanente (perturben o no otros organismos subordinados o bien organismos sub-subordinados); 2) variaciones irregulares que trastornan la actividad normal de organismos subordinados vinculados al campo circunscrito permanente y por ello desorganizan más o menos y durante un tiempo variable el curso normal de la experiencia y acción del organismo superior; y 3) variaciones irregulares que llegan a destruir organismos subordinados vinculados al campo circunscrito permanente y que, por ello o destruyen este campo (matan al organismo superior) o lo enferman y fuerzan a reorganizarse más o menos el curso de la experiencia y acción.

Con los efectos de las variaciones irregulares de los dos últimos tipos parece estar relacionado el dolor.

Nota 58:

Es evidente que esta conciencia, que esta capacidad de tomar noticia, es la aptitud de percibir y utilizar como estímulo de la propia acción los efectos determinados en el ámbito por la actividad de otros organismos subordinados, aptitud cuyo origen se estudio en el apartado dedicado al campo circunscrito efímero./p>

Nótese la equivalencia o complementariedad de las dos aptitudes de libertad y de conciencia y su vinculación al juego entre organismos de dos sucesivos niveles, juego en que radica, asimismo, el origen de toda acción.

Nota 59:

Los organismos subordinados "íntimamente " asociados se vincularon de este modo primero entre ellos y luego, en consecuencia, con el superior. Y este orden de prioridad se mantiene constantemente. En efecto, recordemos que, en la génesis de un nivel de organismo, hemos distinguido dos fases sucesivas que corresponden, la primera (que hemos denominado de creación del campo circunscrito efímero) a la vinculación por los efectos de su acción de unos organismos asociados con otros; y la segunda (que hemos denominado de creación del campo circunscrito permanente) al establecimiento sobre dicha vinculación del organismo superior.

Nota 60:

Conviene concretar aquí que, por definición, ser o no ser arrastrado a la acción por la percepción del efecto causado en el ámbito por la acción de un organismo asociado es inicialmente optativo (por así decirlo voluntario) y fijado por la experiencia. En ello, pues, se da igualmente el elemento de libertad -de origen de acción- propio de todo organismo.

Nota 61:

En un sentido amplio denominamos organismos superiores a todos los organismos cuya estimulación no procede de un organismo supraordinado; es decir, a todos los organismos vinculados "íntimamente" de modo exclusivo con organismos subordinados.

Al lector no escapará que el punto esencial que se discute en el texto vale igualmente para cuatro tipos de organismos, los cuatro "superiores" en el sentido expuesto: a) el organismo que culmina la evolución conjunta de toda la biosfera (el hombre); b) organismos cuyo entorno es el ámbito general de la biosfera más o menos modificado por ellos (células libres y asociadas entre sí en vegetales y porífera, animales); c) organismos subordinados que se originan en el desarrollo ontogénico de un organismo superior y no están vinculados "íntimamente" con este (proteínas no vinculadas "íntimamente" a la actividad conjunta de su célula, células de un animal no vinculado "íntimamente" a éste); d) organismos parásitos o simbióticos que viven en ámbitos internos de un organismo dado.

Ni que decir tiene que en los distintos organismos, según sea su nivel de integración y el tipo a que pertenecen difiere la índole de su acción y la transcendencia de ésta sobre la evolución conjunta de la biosfera.

Nota 62:

Véase principalmente el apartado "Primera fase del origen de un nuevo nivel de organismo: el campo circunscrito "efímero".

Nota 63:

Todo el misterio de la memoria radica en que la pregunta está ya anticipando la respuesta. El perro recuerda lo que le va anticipando de modo director la coordinación de estímulos que establece el medio. Análogamente el hombre, sin más diferencia que en éste, el medio es otro.

Nota 64:

La realidad no sólo es coherente sino que se nos aparece como un modo especial de coherencia: 1) la coherencia impone un incesante proceso que todo lo penetra, ya que cada cambio repercute de algún modo en el dinamismo de todo, y 2) la existencia de organismos capaces de experiencia exige una coordinación autoajustable de procesos (lo que llamamos evolución). Pero igualmente cierto es que esta coherencia exige la existencia de organismos (de seres con experiencia).

El hecho de que el universo sea inteligible a todos los niveles exige que opere en todos ellos inteligencia complementaria. del mismo modo que los procesos están vinculados evolutivamente unos con otros, igualmente lo están los niveles de conciencia.