Glosario

En este glosario se incluyen las definiciones de los términos que cumplen la condición de ser empleados por F. Cordón con un significado concreto que difiere del habitual. El lector que lo consulte advertirá que, con frecuencia, la definición de un término conduce a la de otro. El objetivo del glosario es apoyar una interpretación exacta de los textos del autor.

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N

Nivel ambiental trófico celular. Se refiere a la estructura del ambiente trófico de la célula, constituido por agua líquida que lleva moléculas disueltas o partículas suspendidas y que se moviliza en medio celular por la acción celular. (Como contraste, el nivel ambiental del basibión está constituido por moléculas) disueltas que son incorporadas, como metabolitos, al medio basibiónico).

Niveles de integración. Los sucesivos niveles de integración energéticomaterial, tanto en la evolución universal como en el caso particular de la evolución biológica, corresponden a los distintos niveles existentes de individuos genuinos (..., partículas subatómicas, átomos, moléculas, individuos protoplásmicos, células y animales) que pueden definirse como focos unitarios de acción y experiencia contrapuestos al todo en evolución (a la vez resultados y agentes de la evolución conjunta). La característica esencial de los niveles de integración, a la que deben su nombre, es que surgen y se sostienen continua y directamente los unos sobre los otros de modo que cada gran conjunto de todos los individuos de uno de ellos se extiende por todo un ámbito que constituye uno de los grandes estratos de la realidad (niveles) trabado por un dinamismo perpetuo, que enlaza de modos peculiares, los conjuntos de individuos del nivel inferior de cuya cooperación surgen (niveles de integración). De este modo, de nivel en nivel, en orden ascendente disminuye la extensión de los ámbitos de la realidad que ocupan (imbricados los superiores sobre los inferiores de los que surgen) y, dentro de sus ámbitos comunes, disminuye también la densidad de los focos de acción y experiencia que constituyen cada nivel, y, en cambio, aumenta el entorno a que alcanza la acción y experiencia de cada foco.

Según lo anterior, las unidades de un nivel (identificables con sus organismos) resultan directamente de unidades (organismos) de nivel inferior, mediante cambios de forma de energía. Esta transformación energética, de unos organismos en otros, definida por los sendos modos de acción y experiencia de ellos, es, por así decirlo, el origen de los agentes en trance perpetuo de surgimiento y aniquilación; de ellos resultan todas las estructuras yertas, permanentes, que de un modo u otro hay que remitir a agentes de uno u otro nivel de integración (inorgánicos o biológicos). Así, pues, el concepto evolucionista de niveles de integración nada tiene que ver con la distinción formalista (estructuralista o pragmática) de grados de agregación que pueden distinguirse en muchos conjuntos de la realidad, y que no convienen con los cauces energéticos incesantes que mantienen la evolución. Por ejemplo, los anatomistas pueden distinguir de este modo indistinto y ahistórico pisos de complejización formal como son estructuras submicroscópicas, organelos, grandes partes de la célula, células, tejidos, órganos, aparatos, sistemas de aparatos, animales; de hecho, los niveles de integración biológicos son tres (individuo protoplásmico, célula y animal) y de la interacción de cada dos sucesivos se originan tales estructuras que sólo tienen explicación en términos de ellos.

En el estudio de cada nivel de integración hay que considerar siempre una serie de facetas comunes a todos ellos; naturalmente nos referimos principalmente a los tres niveles biológicos, aunque, de alguna manera, la problemática planteada es extensible a los niveles inorgánicos (necesariamente más alejados de la inspección directa humana). Digamos de pasada, que el estudio de cada nivel de integración le compete a una de las divisiones principales de la ciencia. Al estudiar los individuos de cada nivel biológico hay que poner en claro puntos sucesivos como los siguientes:

1 Relación entre los individuos del nivel y los individuos del nivel inmediato inferior que constituyen su soma. Por definición, tal relación se establece, continuamente y de modo doble y complementario, entre los somas de individuos del nivel inferior y el soma del superior, y entre los organismos de individuos del nivel inferior y el organismo del superior: la acción somática del ser vivo de nivel superior consiste en la cooperación de acciones somáticas de un gran conjunto de seres vivos del nivel inferior, y, por su parte, el organismo del superior es un campo físico que resulta de la confluencia de alteraciones ambientales provocadas por las oscilaciones de los organismos de individuos del nivel inferior que constituyen un conjunto cooperante especializado en producir tal organismo superior. De este modo, todo ser vivo (su soma y su organismo, esto es, la acción y la experiencia que lo definen) surge continuamente de la interacción de seres vivos de nivel inmediato inferior, que con su acción y experiencia continuamente lo están produciendo; además, hay otro tercer grupo de individuos del nivel inferior que están especializados en percibir los cambios causados en sus medios respectivos por la acción superior (conjunta) y en responder con sendas acciones particulares capaces de coordinarse en la creación del estímulo que opera sobre el organismo superior: el ser vivo superior, pues, «personifica» una integración de seres vivos inferiores en la que cada uno de éstos conserva plena individualidad (capacidad, a su nivel, de acción y experiencia). Pero esta dependencia del individuo superior respecto a sus componentes somáticos de nivel inmediato inferior tiene su contrapartida; si el superior no es sin los inferiores, éstos, a su vez, necesitan del superior puesto que (en las condiciones evolutivas a que se han adaptado) han de cooperar forzosamente en la acción conjunta de nivel superior para allegar (a partir del nivel trófico ambiental propio del nivel superior) el nivel trófico correspondiente a su propio nivel inferior, de donde cada uno de ellos puede obtener su alimento; y esta acción conjunta sólo puede ser experimentada (esto es, constituir una genuina acción) por el efecto que ella determine sobre el propio ser vivo superior efecto plasmado en el estímulo del nivel superior que requiere el organismo de nivel superior para ser interpretado y respondido adecuadamente.

2 Relación entre sí de los individuos de un mismo nivel. En el curso de la evolución filogénica de un nivel de ser vivo se van estableciendo, entre los individuos del nivel, unas relaciones cada vez más íntimas y complejas lo que hace que entre todos vayan constituyendo el nivel ambiental superior (la estructura más alta) de la realidad en la biosfera. En efecto, los seres vivos del nivel (por diferentes que sean sus especializaciones) explotan todos, de hecho, una de dos fuentes tróficas ambientales (la propia de los heterótrofos y la conquistada posteriormente por los autótrofos) para obtener el mismo tipo de alimento aplicando el mismo modo de acción y experiencia (uno y otro, los propios del nivel). Ambas fuentes tróficas inciden en la biosfera con un determinado caudal, de modo que no pueden sostener sino una biomasa limitada de individuos del nivel. En consecuencia, en cuanto el nivel llega a ocupar la biosfera coetánea ha de establecerse una presión selectiva cada vez mas intensa, entre sus individuos ante las fuentes limitadas de donde obtener alimento; lo que considerando que, en todos, el estímulo y la acción y experiencia tienen la misma naturaleza hace que unos formen parte del medio (de los datos para orientarse hacia el alimento) de otros y viceversa; de este modo (como los individuos progresan en términos del progreso del medio y viceversa) en definitiva, las diferenciaciones, que se inician por adaptaciones especiales de la acción y experiencia y que determinan secundariamente (por selección natural) estructuras somáticas especiales, se producen y explican muy principalmente por adaptaciones al modo de acción y experiencia de individuos del mismo nivel y con otras especializaciones, que, así, forman parte del medio de los anteriores (que los perciben y responden a su presencia con pautas de conducta establecidas por experiencia). La regla (no sin excepciones) es que tipos de individuos de un nivel que son medio de los de otro tipo perciban a su vez a éstos y actúen frente a ellos con pautas de conducta complementarias ajustadas por experiencia; es decir, los tipos de individuos de un nivel que son medio de otro tipo dado del nivel incluyen, como norma, a éstos dentro del propio medio. En definitiva, el conjunto de individuos de un nivel forma una trama cada vez más compleja y más íntimamente trabada por acción y experiencia (que a su vez impone, por selección natural, el ajuste de las estructuras corporales de unos tipos a otros) de seres vivos y de los medios correspondientes; trama que constituye un todo cerrado de evolución conjunta (sobre el nivel inmediato inferior, constituyente de los somas y siempre origen de alimento) donde se producen los diversos modos de relación dentro del nivel (depredación, parasitismo, simbiosis, cooperación y asociación).

3 Relación entre los seres vivos de un nivel dado y los niveles inorgánicos del ambiente. Lo expuesto en (1) y (2) se refiere, respectivamente, a la íntima dependencia mutua que existe entre cada uno de los seres vivos de un nivel dado y conjuntos íntimamente trabados de individuos del nivel inmediato inferior, que constituyan el soma de aquellos (entre el individuo protoplásmico y conjuntos de proteínas íntimamente asociadas, entre la célula y conjuntos de individuos protoplásmicos y entre el animal y conjuntos de células), y a la íntima dependencia en que todo ser vivo se encuentra respecto a otros de su nivel y, a través de éstos, al conjunto de todos los del nivel que se sostiene y evoluciona como un todo integrado. (Por lo demás, los dos tipos de relaciones difieren mucho entre sí: el primero, originario del nivel superior y resultado culminante de la evolución conjunta del inferior, se produce sin que los seres vivos de los dos niveles interrelacionados tengan conciencia de la relación son las relaciones que condicionan la acción y experiencia de ambos ; en cambio, las relaciones del segundo tipo, las que se dan entre individuos del mismo nivel, son las que organizan permanentemente el medio de los seres vivos del nivel, esto es, son las que les guían en su procura incesante de alimento constituyen, pues, el contenido principal de su acción y experiencia ). Volviendo a lo anterior, los puntos (1) y (2) pueden resumirse diciendo que todos los seres vivos de los tres niveles de la biosfera terrestre constituyen un único proceso integrado en el que cada individuo es un foco de acción y experiencia sostenido (en ondas sucesivas de amplitud creciente) por el conjunto que todos ellos forman, y, por su parte, que coopera en el mantenimiento de tal conjunto; de modo que la conducta y la estructura de cada ser vivo recibe su explicación por el todo, e, inversamente, contribuye a explicarlo.

Pero hay más, el proceso integrado de todos los seres vivos se sostiene a su vez sobre el proceso integrado de todos los niveles inorgánicos (surgidos y trabados por la evolución cósmica), y recíprocamente influye sobre la transformación paulatina de estos niveles en la Tierra. De hecho, la evolución biológica no está constituida más que por los tres últimos grandes episodios de la evolución cósmica en la Tierra, y los tres niveles de integración biológicos no son sino los tres últimos niveles estratificados sobre los anteriores inorgánicos y construidos y trabados entre sí e internamente mediante éstos. Unos y otros son resultados sucesivos del inmenso proceso de toda la realidad. Falta, pues, por señalar las conexiones dinámicas incesantes entre los seres vivos de cada nivel con los niveles inorgánicos coherentes con él (y, por mediación de éstos, con todos los restantes: con el Universo en evolución).

Por una parte, tenemos el efecto que, sobre un determinado nivel ambiental inorgánico en torno, es provocado por la modulación permanente de los organismos de los seres vivos de un nivel, efecto que, en el caso de los seres vivos del soma de uno superior especializados en hacerlo, determina (por su confluencia) bien el estímulo, bien el organismo del superior. Así se explica (por este surgimiento escalonado) que todos los organismos de un mismo nivel posean la misma naturaleza física, pero, además, que ésta sea elemental (y, por tanto, previa en la evolución cósmica) con respecto a la de los organismos de nivel inmediato inferior. De esta manera, estas corrientes centrípetas de energía que van desde el todo en evolución hacia las unidades (hacia los focos de experiencia y subsiguiente acción que son los organismos), en una palabra, los estímulos: a) tienen la misma naturaleza para los seres vivos de cada nivel; b) los correspondientes a un nivel de seres vivos pertenecen ellos a un nivel energéticomaterial inorgánico que es, en cambio, el inmediatamente inferior al propio de los estímulos de los seres vivos del nivel inmediato inferior, y c) ser elemental con respecto al estímulo propio de los seres vivos del nivel inmediato inferior significa que, el nivel inorgánico del estímulo considerado consta de focos de acción y experiencia más elementales, numerosos y densos y que cubren un ámbito cósmico mayor que el nivel inorgánico del estímulo propio de los seres vivos del nivel inferior. En conclusión, si los estímulos son los vínculos inorgánicos de los individuos con el entorno, la ocupación de la biosfera por seres vivos de un nuevo nivel significa trabar todo este ámbito terrestre (conservando las redes anteriores y sobre ellas) con una red adicional de vínculos cuya naturaleza física corresponde a un nivel inorgánico más elemental y, por ende, de mayor alcance (más comprehensivo) que los anteriores, de los que resulta y a los que traba.

En fin, por otra parte, tenemos las alteraciones que sobre otro nivel ambiental son provocadas por las acciones somáticas de los individuos de cada nivel biológico. Cualquiera que sea este nivel, las acciones somáticas se verifican, en definitiva, para allegar alimento que, a su vez, sirve para que el nivel inferior allegue el suyo, y, así, en último término, el nivel protoplásmico, que obtiene el suyo con el concurso de energía química lograda (por su actividad enzimática) degradando moléculas endergónicas en otras con menos energía potencial. De este modo, como resultado sumario, todos y cada uno de los seres vivos de cada nivel (sean heterótrofos o autótrofos) contribuyen continuamente, por este hecho de alimentar su nivel básico, a nivelar energéticamente el nivel inorgánico superior: el molecular, y, así, a acelerar la dirección general con que este nivel se está transformando espontáneamente en la Tierra (de hecho, acelerando esta transformación). El hecho provocó de antiguo (durante la segunda etapa de la evolución biológica) el agotamiento de las fuentes moleculares de materia y energía acumuladas por la evolución geológica y de las que había surgido la vida y eran explotadas por los heterótrofos primigenios; por consiguiente, de sólo existir éstas hace tiempo que se hubiera extinguido la vida en la Tierra. Desde entonces, algunos seres vivos, han de especializarse, bien en aprovechar moléculas endergónicas ambientales de origen distinto al propio (protoplasma autótrofo), bien en producir alimento con el concurso de fuentes de energía no molecular (célula autótrofa) que constituyan la base trófica de ellos y, a su través (sirviendo ellos de alimento) de todos los restantes seres vivos.

Quede, pues, en claro que, según lo anterior, el objeto a que se aplica la acción y experiencia en otras palabras, el sustrato de esta acción y experiencia de no importa qué ser vivo (sea individuo protoplásmico, célula o animal y heterótrofo o autótrofo) consiste siempre en moléculas o en agregados de moléculas, esto es, está constituido por el nivel molecular formando objetos de diversos grados de agregación o, incluso, seres vivos de diverso nivel. Al pasar de los seres vivos de un nivel a los del inmediato superior, el objeto trófico a que se aplica su acción y experiencia posee un grado de agregación molecular superior (en el individuo protoplásmico el objeto trófico son moléculas aisladas disueltas, en la célula masas de agua líquida, en el animal sobre masas sólidas de moléculas de un cierto tamaño y orden de agregación). Una puntualización más es que el objeto trófico inicial de la acción y experiencia de los seres vivos de un nivel (lo que denominamos su ambiente trófico que ceba su medio) está siempre producido por seres vivos del nivel inferior: en los heterótrofos del nivel dado, el objeto trófico lo forman el resultado máximo del nivel inferior, a saber, el nivel inferior mismo (masas de seres vivos de este nivel, libres o asociadas que los heterótrofos del nivel superior utilizan como alimento): en los autótrofos del nivel, cuando no vivan directamente del nivel inferior (es decir, en el caso de la célula autótrofa), el objeto trófico que ceba su alimento se lo proporcionan individuos del nivel inferior especializados en producirlo pertenecientes al soma del autótrofo (individuos protoplásmicos de los cloroplastos). En definitiva, al pasar de un nivel de ser vivo al inmediato superior, aumenta el tamaño y el grado de discontinuidad del sustrato de su acción y experiencia (siempre molecular o supramolecular, incluso en el autótrofo celular) y, por tanto, aumenta el volumen del entorno inorgánico vinculado a cada acción, entorno que, al saltar de un nivel de ser vivo al superior, pasa a estar trabado, adicionalmente, por el estímulo propio de nivel superior que, correspondientemente, ha de poseer, en cambio (como se ha expuesto) una naturaleza física del nivel de complejidad inorgánica inmediatamente inferior a la propia del estímulo de los seres vivos de nivel inmediato inferior.

Nutrición. Con esta palabra se designa el cauce energético de integración que, en el interior de un ser vivo, sigue la energía química del alimento de los individuos de su nivel protoplásmico, desde que este alimento, incorporado a los somas protoplásmicos, reconstituye instante a instante los organismos de estos individuos y escalonadamente (con los correspondientes cambios de forma de energía y confluencias integradoras) los organismos de los seres vivos que (en orden ascendente de nivel y en número decreciente) integran el soma de ser vivo considerado (organismos celulares y en su caso organismo animal).

Es, pues, la cara interior (en dirección ascendente e integradora) del proceso de alimentación complementaria de éste por el que en sentido estricto se entiende la obtención (a partir de su ambiente trófico) por el ser vivo de su alimento, la transformación por él de este alimento en alimento propio de los seres vivos del nivel inmediato inferior, y en fin la distribución, asimismo por él, de este alimento entre los seres vivos de nivel inferior constituyentes de su soma. En resumidas cuentas, siempre que es pertinente distinguimos en todo ser vivo entre su alimentación que son los procesos en que aplica la acción de los sucesivos niveles en orden decreciente para llevar alimento desde el ambiente trófico del ser vivo hasta incorporar su alimento al inferior (al protoplásmico) y su nutrición que es el proceso energético por el que la energía del alimento protoplásmico se va integrando, en orden ascendente, en los organismos de los seres vivos del soma de aquél, por efecto de la experiencia ganada en cada acción. Ahora bien siempre que no sea necesario, bajo la designación de alimentación comprendemos los dos procesos realmente complementarios de alimentación en sentido estricto y de nutrición.